Shaykh ‘Abdul-Hayy al-‘Amrawi

Shaykh ‘Abdu’l-Karim Murad

de la Mezquita de Qarawwiyin, Fez. Marruecos.

PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN

Las discusiones académicas sacan a la luz varios hechos que sólo pueden ser descubiertos mediante dicha discusión, el esclarecimiento del Camino Recto y la discriminación del error frente a la verdad.

No hay bien alguno en la discusión académica, los desacuerdos, el debate y la disputa si no nos esforzamos por dejar al descubierto la verdad, defenderla y ser guiados al reconocimiento de la verdad.Aquellos que participan en el debate deberían evitar caer en palabras desagradables, gritos o sospechas viles porque las palabras desagradables, los gritos y las sospechas viles siembran las semillas del cisma y la polémica y pueden dar por resultado boicots, rechazos y pleitos que Allah y Su Mensajero prohibieron.

Es desde este punto de partida -el conocimiento de Allah- que empezamos este libro en el que discutiremos el libro titulado “Un Debate con al-Maliki” (un ataque a Ibn ‘Alawi al-Maliki) en un esfuerzo por restaurar la verdad a su lugar propio, corregir sus errores y rebatir un ataque sobre un inocente lo cual es un deber legal.

En nuestra discusión, no desviaremos a nadie ni haremos daño a nadie ni declararemos a musulmán alguno como kafir.Respetamos la deliberación calmada y la escuchamos atentamente incluso si difiere de nuestro punto de vista.Nuestros corazones son lo suficientemente amplios como para abrazar cualquier discusión y no sufrir estrechamiento por ello.El debate no levanta nuestra ira, de modo que no abrigamos sospechas sobre el credo y las intenciones de otras personas.Las intenciones se dejan a Aquel que conoce todas las intenciones.

Abiertamente afirmamos en este libro que estamos discutiendo y no riñendo, debatiendo y no atacando, investigando y no maltratando.Pedimos a aquellos que tienen una opinión diferente de la nuestra que traten con nosotros de la manera que tratamos con ellos y que sean gobernados por la verdad, el conocimiento y la justicia, y no que recurran a insultos, maltrato y aberración, ya que ésa es la naturaleza de los necios, no el carácter de los eruditos.

Extendemos nuestras manos y abrimos nuestros corazones al autor del Kitab al-Hiwar y a todos aquellos que sostienen su punto de vista y su método de modo que todos permanezcamos como hermanos en el Islam.Les llamamos de todo corazón: “Venid, amigos con quienes discrepamos en ciertos asuntos islámicos, de modo que podamos darnos la mano, intercambiar visitas y amarnos el uno al otro.Incluso si nuestros puntos de vista difieren, nuestros corazones no.Llamamos a la participación directa en un debate abierto y en conferencias públicas para permitir que cada parte presente su posición en el tema frente al público y ante una reunión de personas”.

“Somos hermanos, pero la hermandad no nos impide proclamar lo que creemos que es verdad con total tranquilidad y sinceridad porque la verdad es más importante que la hermandad”.

“Estamos dolidos ante vuestro ataque a los maestros sufis.Incluso si algunos de ellos exageraron a veces algunas cosas, todos saben que el Sufismo ha jugado un rol muy importante en la difusión del Islam en muchas regiones de África y Asia y que los Sufis han participado en la lucha en el Camino de Allah, consumiendo sus vidas y jugando su parte en el martirio y las heroicas batallas”.

Esto es algo conocido por quienquiera que examine la historia de los hombres de Tasawwuf y de zawiyya.La mayor parte de los cristianos conversos en Europa y América abrazaron el Islam de la mano de gente de Tasawwuf o simplemente por el estudio de aquellos movimientos sufis que admiraban y que abrieron sus corazones de modo que abrazaron el Islam porque se habían cansado del materialismo en sus tierras industrializadas.Esto es algo bien sabido y no necesita confirmación.

Esas personas hicieron esto con un grado de creencia tal que una vez que un europeo cree en ella no la abandona.Su adopción del din no se debió a un engaño materialista que causa que la fe se desvanezca cuando sus medios y beneficios materiales se desvanecen.

Si hubiéramos de poner en un lado de la balanza las acciones de aquellos que atacan a los Sufis junto con las acciones de aquellos que poseen lujos que los Sufis no poseen, y pusiéramos las acciones de los maestros Sufis en el otro lado, ¿cuál creéis que pesaría más?¿Qué hacen aquellos atacantes para expandir el Islam?¿Cuánta gente ha abrazado el Islam de sus manos?Ellos saben, sin embargo, cuántas naciones africanas abrazaron el Islam a manos de los Sufis y cuántas sociedades abrazaron el Islam mediante los Sufis.

El punto de vista robusto es que algunos de aquellos que son llamados Sufis ocasionalmente exageran algunas cosas, y que el amor por el Mensajero y el buscar refugio junto a él les conducen a algunos excesos en su elogio de él, pero rechazamos a aquellos que los expulsan del Islam y les declaran incrédulos simplemente porque exageraron.Cuando concordamos con los maestros Sufis respecto a la celebración del Mawlid del Profeta, con esto nos referimos a una reunión libre de toda innovación y desobediencia.Queremos decir un Mawlid que se limita a recitar el Libro de Allah y a leer una porción de la vida del Mensajero a imitación del método coránico que nos narra las historias de los Mensajeros.Allah se dirige al Sello de los Profetas en Sus palabras: “Te contamos todas estas noticias de los Mensajeros para hacer firme tu corazón” (11:120).De modo que no hacemos nada erróneo cuando narramos a los creyentes la historia del Mensajero, la paz sean con él, y su heroísmo, su coraje, su jihad, su esfuerzo y la perfección física y de carácter que Allah le dio.El beneficio religioso que hay en ello no escapa a la vista.

No es inusual que nosotros hagamos esto, a imitación del Qur’an y por un deseo de hacer firmes a nuestros corazones y aprender algo del carácter de nuestro Mensajero, aunque deberíamos intentar evitar toda cosa objetable o toda desobediencia en la celebración del mismo modo que tratamos de evitar los hadices que no son sólidos.

Cuando permitimos que se busque la mediación (tawassul) de los Mensajeros, no nos excedemos de la mediación prescrita que se narra en el Hadiz de la Cueva, ya que buscar la mediación de los Mensajeros es buscar mediación en virtud a su Mensaje, su profecía y sus acciones.

Cuando buscamos intercesión con el Mensajero, que Allah le bendiga y le dé paz, no excedemos lo que está prescrito, lo que significa que buscamos estar entre aquellos por quienes el Mensajero, que la bendición y la paz sean con él, intercederá con la intercesión que se ha transmitido en hadices sólidos.

Cuando le elogiamos, que Allah le bendiga y le dé paz, como el Imam al-Busiri hizo en sus qasidas, tenemos un modelo previo en tres de los poetas del Profeta: Hassan ibn Thabit, Ka’b ibn Malik y ‘Abdullah ibn Rawaha que le elogiaron.Al Profeta, que Allah le bendiga y le dé paz, le agradaban sus poemas, rezó por los poetas y les dio regalos.Si al-Busiri exageró en una o dos líneas, decimos que cometió un error pero no le declaramos un incrédulo.Tal vez le excusamos porque estaba arrebatado por su amor al Mensajero y estaba deslumbrado por sus perfecciones.

Parte de lo que los musulmanes han perdido es el método del Qur’an en la discusión y el debate.¿Dónde se encuentra nuestra discusión vociferante y venenosa en relación a la discusión de Musa con el Faraón?Éste es un debate que Allah nos narra.Allah les encargó este deber a Musa y a Harun, la paz sea con ellos, cuando dijo: “Id donde el Faraón.Él ha sobrepasado los límites.Pero habladle con palabras suaves” (20: 434).De modo que ellos, que estaban auxiliados por la revelación y por milagros, recibieron la orden de ser suaves con el Faraón en sus discursos y palabras, si bien él estaba afirmando ser divino y era excesivo en infligir daño.¿Por qué entonces nosotros no nos dirigimos a aquellos cuya opinión difiere de la nuestra con la suavidad apropiada?Ellos no han alcanzado el nivel del Faraón en cuanto a desobediencia y nosotros no hemos alcanzado el nivel de los Mensajeros en cuanto a contar con la revelación y ser sostenidos por milagros.

Por tanto primero debemos aprender el adab del debate antes de que nos involucremos en el debate ya que si no lo hacemos, entonces dañaremos al Islam mientras pensamos que estamos haciéndole un bien y defendiéndolo.El Kitab Hiwar ma’ al-Maliki (Debate con al-Maliki) nos da un ejemplo suficiente de esto.El resultado de este mal comportamiento ha empezado a aparecer claramente en las sociedades europeas.Si uno visita, por ejemplo, Bruselas, la capital de Bélgica, encontramos varias mezquitas o grupos islámicos, y cada grupo reza en su propia mezquita sin que le agrade ninguna de las demás mezquitas, y los grupos islámicos no trabajan uno con otro.De modo que la difusión del Islam se detiene y el belga cristiano duda en abrazar el Islam cuando observa el conflicto, la contienda y el desacuerdo entre los musulmanes.

En este libro, estamos obligados a presentar varias citas y textos a fin de establecer el punto de vista sólido.No hemos encontrado manera de evitar mencionarlos y de sacar conclusiones de los mismos, sino que le atribuimos a su autor junto con el número de página de la fuente a fin de que el lector pueda referirse a ellos y verificarlos, así como verificar los hadices que se narran en ellos.Es suficiente leer sus opiniones y dejamos al lector que juzgue a favor o en contra de ellos.

Esperamos proceder conforme al método coránico que se narra en la Surat an-Nahl: “Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación, y discute con ellos de la manera más amable.Tu Señor conoce mejor quién está extraviado de Su camino.Y Él conoce mejor a los que están guiados” (16:125).