DOS

“Y de los primeros precursores, tanto de los que emigraron como de los que les auxiliaron, y de los que les siguieron en hacer el bien, Allah está satisfecho con ellos y ellos lo están con Él.
(Allah) les ha preparado jardines por cuyo suelo corren los ríos y en los que serán inmortales para siempre. Ese es el gran triunfo”.
(Sura at-Tawba: aleya 100)


As-salaamu ‘alaykum wa Rahmatullah.
A’udhu billahi min ash-shaytanir-rayim.
Bismillahir-rahmannir-rahim.

El objetivo hacia el que nos dirigimos es el examen del al-Muwatta de Imam Malik. Pero queremos llegar a una forma de contemplarlo que elimine lo que ya está impreso en vuestra educación, en vuestra educación modernizada, educación modernista que da una visión falsa de las cuestiones más esenciales que deben ser comprendidas de la manera Salafi. Quiero eliminar los pre-juicios, no los prejuicios en el sentido ordinario de la palabra de tener una mala opinión, sino que quiero eliminar la opinión prejuzgada de lo que es, por ejemplo, el al-Muwatta de Imam Malik y de lo que es la enseñanza del propio Malik.
Antes de entrar en detalles y a fin de que no haya confusiones, vamos a clarificar suficientemente de donde procede todo esto --porque con la versión modernista se ha enseñado algo diferente a lo enseñado a los musulmanes durante cientos y cientos de años. Todo un grupo de los llamados “nuestros ‘ulama”, nos ha estado dando una visión que ha terminado por alterar completamente la imagen Salafi. Y entre los que han sufrido esta distorsión incluyo a los que se auto-proclaman “Movimiento Salafi” puesto que ellos son uno de los aspectos producidos por la nueva descripción de lo que es la ‘aqida Islámica, descripción que ha sido también aplicada a la visión real, tradicional del Kitab wa Sunna. Esto hace que hoy, el eslogan Kitab wa Sunna, represente una postura política prácticamente enemiga de su enunciado, hasta el punto de que muchos de sus secuaces se encuentran en un profundo compromiso político que, además, es haram.
Vamos a coger una palabra. Tomemos la palabra “madhhab”. Madhhab no es una palabra difícil. Viene de DhHB; no podría ser más sencilla puesto que es una de las primeras palabras que aprende el ‘ayami cuando comienza el estudio del árabe. Dhahaba es una raíz en el modo verbal--"él fue"--, de manera que su significado de "camino andado” llega a significar su “escuela”. “El camino que tomó” es algo existencial, es humano, es un comportamiento vivido, y esto es lo que se convierte en una escuela que al mismo tiempo conlleva una determinada postura intelectual. Pero cuando nos encontramos con la época de los grandes muhadizun, a quienes honramos y respetamos --no hablo en su contra, por favor que esto quede claro-- vemos que algo estaba pasando. En cada una de las etapas de estas formaciones y cristalizaciones tenía que pagarse un precio.
La imagen del madhhab ha ido cambiando conforme iba atravesando los períodos históricos. Se dieron diferentes etapas de un solo proceso de las que estos períodos forman parte, y lo que tenemos que entender es que el esfuerzo por mantener la enseñanza Salafi del Islam tuvo que enfrentarse a toda una serie de nuevos acontecimientos culturales que lo dificultaban. Así fue como empezó a acumularse el efecto “exceso-de-equipaje”, tanto en la enseñanza como en el enfoque intelectual de los eruditos. Pero la postura defendida en el capítulo anterior es que nosotros no concebimos un Islam sostenido por los eruditos --lo sostienen los fuqaha, las personas que actúan como jueces y que gobiernan y controlan el nexo social de los musulmanes en todos los aspectos de la vida.
Claramente puede verse que la palabra madhhab, por su forma gramatical “él fue” indica: “esta es la dirección que siguió”. Es la línea que siguió, es la dirección en que iba Malik --y con esto descubrimos que lo que estos grandes hombres estaban defendiendo era este material primigenio. Sin embargo, lo que se nos presenta hoy en día es que hay diferentes madhhabs, y que entre ellos lo que hay son sólo sutiles diferencias de matiz legal. Como si la diferencia entre los Hanafiyya y los Shafi’iyya estuviera relacionada solamente con algunos matices de la ley en particular --leyes del waqf, leyes del comercio, leyes del divorcio y así sucesivamente. Esta es una primera imagen de madhhab que parece indicar una especie de unidad entre los mismos pero con diferencias de tipo periférico, de tercer orden. Esta es la versión oficial, modernista. Uno se encuentra hoy a los modernistas diciendo: “En realidad todos los madhhab son lo mismo y entre nosotros no discutimos esos temas”. Y esto lo dicen como si hubiesen alcanzado una maravillosa objetividad --una objetividad que en el mandato inicial de seguir el Kitab wa Sunna no se exige en absoluto. Mas bien es todo lo contrario; lo que se pide es un meticuloso compromiso con un camino en particular, sin permitir ninguna interferencia. En consecuencia y desde este punto de vista no puede haber cuatro caminos. ¡Hay solamente uno, el camino Salafi original!.
Los modernistas afirman que en realidad todos los madhhab son lo mismo. Y esto lo dicen al tiempo que políticamente se están desembarazando de los madhhab --lo que significa la eliminación de los juicios legales, la ejecución de las sentencias, la eliminación de la autoridad Islámica y del poder político. Esto es debido a que el movimiento modernista estuvo propiciado por masones infiltrados en la comunidad Islámica --Yamalu’d-din al-Afghani, Muhammad ‘Abduh y Rashid Rida-- y totalmente entregados a su causa: la subversión del ethos Islámico. En cualquier problema de los que tenemos hoy en día puede seguirse una pista que nos conduce directamente hasta ellos. La tragedia de Egipto nos conduce a ellos. Y todos los Ijwan al-Muslimin que han derramado su sangre inútilmente --a pesar de las muchas personas nobles y comprometidas en este movimiento-- no son sino las víctimas de esta burlesca mala interpretación del ethos Islámico que nos lleva hasta ese otro extremo en el que encontramos a periodistas haciendo un tafsir del Corán plagado de errores.
Es preciso abarcar los diferentes conceptos contenidos en el concepto del madhhab, observarlos en su evolución y ver así el cambio experimentado. Tenemos que comprender los cambios acontecidos dentro de nuestra propia umma, los cambios que hemos heredado.
Los modernistas dicen que en realidad todos los madhhab son lo mismo, que sólo existen diferencias de tipo marginal. Una vez logrado el acuerdo unánime al respecto, sugieren a continuación que estas diferencias son de naturaleza ridícula, incluso burlesca. Pero ahora es cuando puede verse que en esta forma hay algo deshonesto, un engaño, una hipocresía --en la forma de Rashid Rida, en la forma de Muhammad ‘Abduh. Hay un engaño puesto que de hecho, lo que están diciendo es: “Todos los madhhab son lo mismo, las diferencias sólo son marginales. Así que a qué vienen todas estas divisiones; no son necesarias, no necesitamos los madhhab, queremos ir más allá de todo eso” --hacia lo que ellos llaman la postura Salafi.
Después de decir esto, se apresuran a citar el hadiz: “Las diferencias en mi comunidad son una bendición”, para inmediatamente decir: “¡Fijaros! ¿Es que no veis lo maravilloso que es el que seamos tolerantes y admitamos los diferentes madhhab, y que todo esté tan bien?”. El resultado de todo esto es que cuando miras a tu alrededor, no hay ningún gobierno que aplique ni un sólo madhhab a la hora de tomar una decisión legal. Lo que luego descubrimos es una extraña alianza entre la gente que proclama este nuevo Islam Salafi; alianza que a primera vista parece bastante extraña pero que, como comprobaremos más adelante, es absolutamente inevitable: la existente entre dos movimientos aparentemente contradictorios --los wahhabiyya de la Península Arábiga y los modernistas de Egipto junto con los de la India y los seguidores de Maududi. Se les encuentra por todas partes estrechamente unidos aunque en apariencia sean totalmente opuestos. Estas dos posturas tienen una política única, la del capitalismo monopolista, totalmente kafir, y que es la que produce las alianzas políticas con los enemigos acérrimos del Islam.
Una vez realizados estos extraños juegos de manos con los madhhab, no se detienen y siguen adelante y, mediante cierto tipo de análisis del ethos Islámico primigenio, análisis que califican de político, llegan a afirmar que “en consecuencia lo que necesitamos es un estado Islámico”. Y sin más dilación, inician el boceto de un estado Islámico que, según lo definen, jamás ha existido en este mundo (pero que en realidad no es otro que la moderna burocracia estatal occidental, originada en el siglo XVIII, estructuralista, institucionalista y masónica), que para ellos constituye un ideal utópico puesto que jamás llegó a realizarse históricamente. ¿Cómo es posible que no te estén llamando al modelo Salafi? ¿Pero cual es el modelo Salafi?: El modelo Salafi es Medina al-Munawara.
Ahora vemos como la palabra “madhhab”, al haber sido empequeñecida y sacada del contexto político para seguidamente volver a ser redefinida como una cuestión de legalismos y detalles relacionados con la ‘ibada, permite que a continuación se nos pida que veamos los madhhab como “que todos son lo mismo excepto pequeñas diferencias, de manera que en realidad no hay distinción entre un madhhab y otro a no ser el movimiento de un dedo al final de la oración. Así que ¿para qué hacer tanto ruido por sólo esas minucias?”. Y mientras que proclaman esta afirmación, si haces esto en Meca, vienen los guardias de la Ka’aba y te agarran el dedo diciendo que eso es una bida’. Intelectualmente dicen una cosa pero políticamente se comportan de esta manera detestable. Y este es exactamente el tipo de relación que mantienen con el madhhab.
Fijémonos ahora en otra posibilidad: la que indica que en un sentido inicial, la palabra madhhab significaba “un camino que se toma”; por nuestra parte yo añadiría que sólo hay un camino e incluso iré más lejos al afirmar que solamente ha habido un camino. El camino de la comunidad primera de Medina al-Munawara, en los primeros días del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, de sus Compañeros, que Allah esté complacido con ellos, de sus Tabi’in y de los Tabi’n de los Tabi’in. Con ellos el modelo estaba funcionando en todo su tremendo e increíblemente pleno esplendor social. No somos idealistas, somos gente que ya ha visto esto ocurriendo en la faz de la tierra. No somos utópicos anhelando el día en que se romperán las cadenas del sufrimiento. Somos realistas que ya hemos visto demostrado el segundo milagro del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, que consiste en la transformación de sus gentes del desierto, sus Ansar y sus Muhayirin, en una ciudad iluminada, en sí misma prueba del Islam y al mismo tiempo demostración ante el mundo de que los seres humanos no son deleznables, no están hechos trizas ni son pecadores ni malditos, sino más bien todo lo contrario: son nobles, son los jalifas que Allah ha escogido en la tierra porque son el culmen de Su creación y porque además El les ha dado un camino, una manera de vivir. ¡Y esto sucedió! ¿Y dónde sucedió? ¡En Medina al-Munawara!.
Es preciso comprender todo esto para entender lo que va a venir a continuación puesto que, dicho de otra manera, lo que yo estoy diciendo es que si no tomamos y aceptamos Medina, estamos al mismo tiempo rechazando el poder y la posición efectiva que le fue otorgada al Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, puesto que todo lo que le fue enviado y todo lo que él nos enseñó, fue demostrado en Medina. ¡Por su propia naturaleza tenía que funcionar!. Si se rechaza Medina y la impecable naturaleza de este fenómeno maravilloso, se está rechazando la validez del fenómeno Islámico, y en consecuencia, ¡se está rechazando el Corán puesto que lo declara, lo promete y, en la aleya que encabeza este capítulo, lo anuncia!.
Vamos ahora a seguir ese sendero que nos lleva hasta Imam Malik. Pero no vamos a acercanos a Malik como líder del madhhab Maliki. Cuando examinemos este asunto, descubriremos que cada uno de los llamados cuatro madhhab, ha producido una realidad política determinada; y dado que el dominante es el Hanafi, si se examina bajo la perspectiva que estoy indicando, podrá verse como el madhhab Hanafi creó, cooperó con, fue aceptado por y respondió a, las ansias imperiales. La enseñanza Hanafi está ineludiblemente identificada con el Imperio Mogol y más aún que con ninguna otra cosa, con los ‘Uzmaniyya. Su carácter corresponde al del imperio, a la burocracia, al legalismo abigarrado.
Cuando examinemos este tema, podrá verse que cada uno de los madhhab produce un fenómeno político determinado. Lo que descubriremos también es que la enseñanza que Malik protegió, defendió y presentó ante la umma, era una enseñanza que producía lo siguiente: una tensión dinámica entre el emir y los fuqaha’, donde estos últimos actuaban como los bastiones, los guardianes de las leyes de Dios; ellos eran los que las aprobaban y las hacían suceder, defendiéndolas e insistiendo en ellas en cada uno de los casos hasta el extremo de la persecución, la tortura o el asesinato. Y si por mantenerse en esta oposición irreductible a todo lo que fuera en contra de lo que Allah había decretado en Su ley, y por esta razón perdían el liderazgo o se les iba la nidhamiyya de entre las manos más allá de un límite aceptable, y si además veían que la dialéctica entre las dos partes ya no funcionaba, entonces es cuando, llegados a este punto, se retiraban y hacían hijra.
Este principio, que es el que se encuentra en la misma base del fenómeno Salafi, es la hijra de Meca a Medina, la hijra desde una situación imposible a otra posible, algo así como el eje central del camino repetido una y otra vez por esos hombres que se aferraron a esta enseñanza y que fue lo que hizo posible el fenómeno Islámico --¡Ninguna otra cosa! Prueba irrefutable, que ocurre una y otra vez, de la repetición de la experiencia primigenia, de la experiencia Salafi. Esto es lo que os puedo enseñar del camino de aquéllos que siguieron a Malik.
Con esto tenemos que el primer componente del gobierno Islámico es la tensión dinámica, la dialéctica entre el emirato y el fiqh, entre la nidhamiyya y el juicio basado en la ley Islámica según se vivió en la situación Salafi de Medina. He aquí el momento imposible, la barrera que hay que pasar; todo está en movimiento, no hay un punto fijo, no hay estado Islámico: ¡Lo que hay es la forma de gobierno Islámica! Es preciso comprender la diferencia. No se trata de un estatismo institucionalizado --no es lo Mogol, no es Estambul. Es algo dinámico, es un movimiento que cambia de carácter según las personas que participan en él. Llega luego un momento mas allá del cual ya no se puede transigir; entonces es necesario retirarse y hacer hijra. Pero el asunto no acaba aquí puesto que estamos obligados al iqama-salat, estamos obligados a establecer el din, estamos obligados a imponer el din. Estamos obligados a luchar hasta que la gente diga: “La ilaha illa’llah”. Lo que ocurre en consecuencia, es que dondequiera que los Musulmanes hacen hijra establecen una forma de gobierno honrosa.
Este patrón puede abarcar desde una ciudad hasta un país --puede incluso reducirse a un grupo simplemente. Puede ser nómada o puede ser una civilización. Es una realidad social absolutamente funcional, aplicable desde el instante en que hay dos personas en vez de sólo una --esto es lo que es el Islam.
Y en este patrón hay aún más: dada la naturaleza de la tremenda carga impuesta a los Musulmanes, carga tan insoportable que incluso Allah en el Corán ha dicho que no podrán soportar pero que tienen que afrontar, entonces lo que hacen es asumirla, llevarla y depositarla --¡Y esto es jihad! A continuación, concentran sus fuerzas en el lugar a donde han hecho hijra y se preparan con el estudio, con la intensificación del conocimiento, sumergiéndose en las profundidades del Corán, invocando a Allah, glorificado sea, repitiendo las aleyas benditas del Corán, llamando a Allah con Sus Nombres Benditos, y fortaleciéndose con la práctica de la guerra. Entonces, cuando toda esta energía apenas puede ser contenida, salen desbordándose de sus ribats haciendo jihad, conquistando cada lugar en nombre de Allah y de Su Profeta y restableciendo la justicia, ¡la justicia social! Este es el Islam que puedo enseñaros de forma totalmente demostrable y documentada, el Islam practicado una y otra vez por toda aquélla gente que se mantuvo en este camino primigenio. El Islam que no puede verse entre la gente que ha rechazado el ‘amal de Medina.
Pasemos a las pruebas --ahora nos convertiremos en un tribunal. Vamos a escudriñar paso a paso el material de que disponemos, examinándolo y fijándonos en las pruebas ante las que no cabe argumentación alguna. Esta discusión no es nueva --no estoy presentando material inédito. El material de que dispongo ya fue compilado hace mil años. Es un registro minucioso de quinientos años que concuerdan con el patrón, el ritmo social y el cambio que he descrito anteriormente. Pasados esos primeros 500 años, el mismo diseño se repite una y otra vez entre la gente que siguió la enseñanza del ‘amal de Medina. Puede encontrarse en el jihad de los Fulani de ‘Uzman dan Fodio en el Norte de Nigeria. Y se le encuentra una y otra vez por todo el Norte de Africa.

Y la cosa ocurre de tal manera que, dondequiera que aquella gente llegó, puede paladearse un sabor diferente, una experiencia distinta y un camino histórico determinado --un Islam que no está teñido de la maldición del imperio, de las estructuras de poder o de una dunia que sobrepasa toda medida, tal y como puede reconocerse en el oriente medio con los ‘Uzmaniyya, con los Mogoles o en ciertos lugares del Maghreb donde esta enseñanza fue ahogada y sofocada.
¿Cómo podemos nosotros juzgarles y procesarles?. Este es el din del Islam que procede del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, un din de intensa y profunda hermandad; las bases de esta hermandad son el amor total por nuestro Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y por sus Compañeros --todos y cada uno de ellos; puesto que si no existe este amor sin perjuicios y lleno de confianza, asociado a un fuerte compromiso y una estrecha ligazón con cada uno de ellos, se acabará por introducir el conflicto y la desunión en los corazones justo al inicio del viaje. Recuérdese que cuando hablamos de los Sahaba, estamos hablando de aquellos hombres alabados por Allah. No lo olvidéis. Incondicionalmente honrados por encima de toda la creación humana.
“Sois la mejor comunidad que ha surgido en bien de los hombres. Ordenáis lo reconocido como bueno, impedís lo reprobable y creéis en Allah”.
(Sura ‘Imran, aleya 110)
Este es el primer elemento necesario de la experiencia Islámica. que Allah bendiga y le conceda paz, dijo:
“Mis Compañeros son como las estrellas: cualquiera de ellos puede indicarte el camino en la oscuridad”
El primer elemento de la experiencia Islámica es el fenómeno del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, que aparece al final de la cadena de Mensajeros como último de todos ellos y con un mensaje para toda la humanidad. “Rahmatu li’l-’alamin”, él es el Mensajero y la misericordia para todos los mundos. Luego está el hecho de que Allah le diera unos Compañeros de tan elevado calibre, a quienes nosotros bendecimos y amamos, lo mismo que en nuestro corazón está presente un incuestionable amor hacia todo aquél definido con ese nombre.
Dice Qadi ‘Iyad, que Allah esté complacido con él:
“Los Compañeros del Profeta le ayudaron en el firme establecimiento de la shari’at, tanto durante su vida como después de su muerte. Le siguieron con éxito en todo lo que tenía que ver con protegerla y mantenerla bajo buena custodia”.
He aquí un reconocimiento incuestionable de la conservación de la enseñanza. Sigue diciendo:
“Allah ha indicado explícitamente mediante numerosas pruebas reveladas la manera en que les concedió la excelencia por encima de todos los demás, ordenando que fueran tomados como ejemplos a emular. Hizo severas amonestaciones en contra de seguir caminos diferentes a los suyos. Les trajo a Medina para que estableciesen allí su hogar, el hogar de Su Revelación, el refugio definitivo de Su din y el lugar donde fue instituida y establecida Su Shari’at; fue la tierra sobre la que descendieron Sus ángeles, el lugar de la hijra del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, el lugar donde Su Libro fue revelado, la tierra donde se reunieron los legados de todos Sus Mensajeros a fin de que se mantuvieran vivos para siempre; el lugar donde se juntó todo lo bueno. La cueva del iman y de la sabiduría, la mina de oro de la Shari’at y de la Sunna, la guía producida por una lámpara resplandeciente con cuya luz se iluminan las regiones de oriente y occidente. El inagotable manantial de conocimiento del que obtienen sus aguas todos los ríos, valles y afluentes”.
“Y después Allah proclama que en cada generación los Compañeros sean sucedidos por seguidores dotados de justicia y veracidad absolutas.”
Dicho con otras palabras, la luz que irradió la asombrosa y maravillosa bendición que fue la existencia de nuestro Mensajero, fue tan poderosa que afectó no sólo a esa generación, sino que influyó también sobre las siguientes, puesto que esa luz era extremadamente intensa tanto en él como en los que le siguieron.
Dice Qadi ‘Iyad:
“Una descendencia dotada de excelente carácter y guía certera. Gnosis, conocimiento y discernimiento. Allah escogió de entre ellos a los Imams de los Musulmanes, estableciendo a parte de éstos como grandes personas de conocimiento en las cuestiones relacionadas con el mundo y con el din. Clarificaron para el mundo lo que había sido difícil de entender. Siguieron muy de cerca aquéllos aspectos de la Sunna firmemente establecidos, y mediante su discernimiento y un auténtico ijtihad” --luego examinaremos esta palabra en detalle-- “llegaron a emitir disposiciones acerca de asuntos sobre los que no había revelados textos específicos. Y por analogía, extendieron las disposiciones de la Shari’at que ya comprendían, aplicándolas a otras cuestiones”.
Es decir, lo que nos legó nuestro Mensajero fue algo vivo que podía funcionar. Ante cualquier cosa nueva que surgiera de la creación o de la existencia, podríamos contar con los medios, la técnica, la ciencia y las personas --las personas capaces de descubrir cómo afrontar estas cuestiones. Ahora bien, si en aquel entonces no hubiera ocurrido, tampoco podría haber ocurrido más tarde. Tenía que haber sucedido en aquel tiempo, y de hecho fue así, tenemos la constancia de cómo ocurrió, tenemos la prueba. Recuérdese que el producto final del Islam no es una máquina, no es una cultura ni nada de lo que diga la masonería --no es arquitectura, jarrones, vasos, alfombras o música. ¡Son hombres! ¡El Profeta hizo hombres!. Y donde hay hombres hay mujeres de igual valía y calidad.
Dice Qadi ‘Iyad:
“No se desviaron lo más mínimo del camino del examen meticuloso, ni siguieron los caminos secundarios que conducen al extravío. Ni tampoco, como autoridades del din, establecieron arbitrariamente opiniones personales extraviadas”. Esto sería la contribución especial de los modernistas. “No estaban poseídos de indiferencia ni de negligencia, como ocurre con los que no tienen dios, ni tampoco eran obstinados ni testarudos. Por el contrario, seguían muy de cerca el camino de las generaciones precedentes, manteniéndose firmes en las bases de la Shari’at.”
“No les alcanzó ningún daño proveniente de las opiniones contrarias de las sectas que se les oponían, ni el procedente de controversias discordantes de aquéllos totalmente entregados a sus propios caprichos o pasiones en las que, en última instancia, acababan ahogándose”.
En otras palabras, ninguna de las sectas ni facciones ni ninguna de las intelectualizaciones de los primeros tiempos lograron impedir que estos hombres se aferraran a esta enseñanza original.
“Solamente alcanza el éxito verdadero la persona que sigue muy de cerca los pasos y los actos opuestos al camino de aquéllos que, por el contrario, evitan seguirles”.
Es decir, los que se mantuvieron en este camino recto, han tenido éxito porque siguieron a los que les precedieron. El mismo Qadi ‘Iyad dice en otra de sus obras: “He recogido y reunido todo el material básico que habla de las vidas de estas personas porque a no ser que os las cuente, no vais a poder entender por qué esto es así y todo lo demás no puede serlo”. Es preciso ver la demostración del producto final: hombres de un calibre extraordinario. Y lo que el autor nos mostrará más adelante es un fenómeno bastante sorprendente. Presenta a un hombre, un esclavo que es un qadi; un esclavo que llega a ser un qadi que controla y gobierna a un emir. No hay elitismo, no hay racismo, no hay trato preferencial, no hay una élite, a no ser la del conocimiento y la de la honestidad de carácter. ¡Es algo absolutamente extraordinario! Y Qadi ‘Iyad dice: “Os lo voy a enseñar y demostrar”. Así que ahora llegamos al meollo de la cuestión.
Dice Qadi ‘Iyad:
“Sufyan ibn ‘Uyayna, que Allah esté complacido con él, ha dicho: ‘La misericordia desciende cuando se menciona y recuerda a los correctamente guiados’. Abu Hanifa dijo: “Valoro más las historias sobre los ‘ulama y sus excelentes cualidades que el mucho fiqh, puesto que se trata de cumplidos sobre nuestra propia gente”. “Ya hemos mencionado algunos relatos sobre las duras pruebas que sufrieron los que fueron procesados severamente, además de las tribulaciones de los que fueron penalizados en gran manera, y esto, a fin de que sirva de consuelo para los que estén sufriendo pruebas”.
Dicho de otra manera: nos está contando lo que sufrieron y las dificultades que tuvieron a fin de que nos fortalezcamos, puesto que si llevamos a la práctica esta enseñanza nos ocurrirá lo mismo. Esto lo dice un hombre que era el qadi de Granada, que gobernó en Córdoba, que gobernó en Ceuta y que luego hizo hijra --él mismo vivió cada elemento de este asunto; hizo hijra cuando los muwahiddun vinieron desde Túnez con sus falsas enseñanzas expulsando a los Murabitun. Terminó exiliándose en Marrakesh. Su enseñanza era tan poderosa que tuvieron que mandar gente hasta Marrakesh para asesinarle. No tenían otra elección posible --era la verdad y no podían soportarla.
Sigue diciendo:
“La fuente de la que todo surge es Medina. A partir de ella todo se desborda y desde aquí todo se extiende. La ciudad entera de Medina se aferró a esta visión de las cosas y desde allí se extendió en la dirección del Hiyaz y del Yemen donde lo estableció gente como Abu Qurra al-Qadi y Muhammad ibn Sadaqa de Fedaki. Estos seguidores de la enseñanza de Malik se establecieron en Basora, una de las ciudades de Iraq”, --y menciona sus nombres a continuación.
“Jorasán y las tierras más allá de Iraq” también llegó hasta allí. Y con esto pasamos a la siguiente cuestión. Dice que estaba presente en Nishapur, en Iraq, en Iran; menciona todos los lugares a los que fue --Siria, Egipto, Tashkent, Túnez, el Norte de Africa, Andalucía, etc. Se extendió hasta todos estos lugares; luego empezaron a surgir conflictos y el autor dice:
“La gente practicaba la caza cuya presa son los bienes mundanos. Utilizaron su malicia contra la gente de Medina por lo que la gente de esta enseñanza sufrió grandes pruebas a lo largo de todo este período. Y ello a pesar de que su número era grande y el pueblo llano les seguía”.
Dice después que ocurrieron una serie de disturbios de tipo civil y cambiaron las cosas. Menciona especialmente a los Andaluces y su importancia
Lo que, con otras palabras, está diciendo, es que ésta es la escuela, ésta es la enseñanza, éste es el camino que vamos a examinar --este camino de Malik; y este camino de Malik está basado en el ‘amal de Medina. Y ahora es cuando comienza a describir exactamente de qué se trata. Ahora es cuando podremos darnos cuenta de que cuando decimos Maliki, no estamos hablando del madhhab en el sentido que nos han enseñado. No estamos hablando de lo “Maliki” de ahora --lo “Maliki” de entonces era Islam en sí, sin la mínima partícula de suciedad.
Dice que en primer lugar tenemos que fijarnos en la excelencia de Medina y en la oración que el Profeta hace por esta ciudad. Dice:
“Anas ibn Malik ha transmitido que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “¡Oh Allah! Bendice sus balanzas, sus sa’ y sus mudd”. --es decir, sus pesos y sus medidas, refiriéndose a la gente de Medina.-- “Se ha transmitido de Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, que lo tiene del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz: ¡Oh Allah! Bendice nuestros frutos y nuestros productos, bendícenos en nuestros sa’a y nuestros mudd --en nuestros pesos y en nuestras medidas-- ¡Oh Allah! Ibrahim es ciertamente Tu esclavo, Tu amado muy querido y Tu Profeta, y yo soy Tu esclavo y Tu Profeta. El te pidió por Meca y yo te pido por Medina, con lo mismo que él te pedía por Meca y con todo lo que se le parezca”.
“’Umar ibn al-Jattab, que Allah esté complacido con él, dijo a ‘Abdallah ibn ‘Ayyash: “¿Eres tú quien dice que Meca es más excelente que Medina?. Y ‘Abdallah dijo: “Meca es el Haram de Allah, es Su santuario. Su casa está allí”. Y ‘Umar dijo. “¡No estoy hablando para nada del Haram de Allah, ni de Su casa ni de Su santuario!”. ‘Umar volvió a repetirle la misma pregunta --y de nuevo le dijo: “¡No estoy hablando de eso!”. Repitió de nuevo la pregunta y volvió a decir: “Yo no estoy hablando de eso”. En otras palabras. “¡En Medina estaba el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, allí estaba el din de Islam, vivo!”.
“Ibn ‘Umar ha transmitido que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “En Medina no habrá quien, habiendo sufrido con paciencia las grandes dificultades de la vida, las enfermedades y sus rigores, deje de tenerme como su testigo e intercesor en el Día del Levantamiento”.
“Ha sido relatado por Yabir ibn ‘Abdallah que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “En verdad Medina es como el interior de un horno al rojo vivo. Purifica todo lo que es impuro mientras que lo bueno y lo puro salen a la superficie con gran brillo”. Y por supuesto, ¡quienes allí estaban eran todos sus Sahaba sin excepción alguna!. “Y en el hadiz de Zaid ibn Zabit: “Ciertamente que purifica como el fuego purifica a la plata de sus impurezas”.
“Según una transmisión de Sufyan ibn Abu Zuhair, el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “Se conquistará el Yemen y la gente irá hacia allí azuzando a sus camellos para mayor rapidez, transportando a sus familias, allegados y a todos los que les obedecen. Pero si sólo supieran que Medina es mejor para ellos...”. E hizo declaraciones similares respecto a las conquistas de Iraq y Sham”.
“De Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él: “El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “¡Por Aquel en cuyas manos está mi alma!. No hay nadie que deje Medina llevado por el deseo de abandonarla para irse a otro lugar, sin que Allah deje detrás a otro mejor que él”.
¡Sólo hay incremento! Si alguien la abandona por un deseo que no sea Allah, Él pondrá a otro aún mejor en su lugar.
“De Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz: “Hay ángeles en los caminos y en los pasos de montaña que llevan a Medina. Ni la plaga ni el Dajjal podrán entrar en ella”.
“Malik ibn Anas dijo: “Medina está rodeada de shahids. En los caminos y los pasos de montaña que a ella conducen están los ángeles protegiéndola. No entrará la plaga ni el Dajjal. Es la morada de la hijra y el hogar de la Sunna. En ella vive la mejor gente después del Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz, y de sus Compañeros, que Allah esté complacido con ellos. Allah la escogió como tumba (de Su Mensajero) para después de su muerte. Y en Medina está uno de los más hermosos jardines de entre todos los maravillosos jardines del Yanna”.
El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo:
“Entre mi tumba y el mimbar hay un jardín del Yanna.”
Y allí sigue estando el mimbar del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz. Y aparte de Medina, no hay ninguna ciudad que tenga el menor de estos atributos. En otra transmisión añade:
“En el Día del Levantamiento será de Medina de donde los auténticos nobles de la umma serán alzados y enviados hacia delante”.
Hammad ibn Waqid as-Saffar dijo a Malik:
“¿Qué prefieres, Abu ‘Abdallah, vivir aquí en Medina o en Meca?”. Y Malik contestó: “¡Aquí mismo, en Medina! Porque Allah, glorificado sea, la escogió para Su Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, antes que todas las regiones de la tierra”.
“Ya’far ibn Muhammad dijo:
“Una vez le dijeron a Malik: “Has elegido Medina como lugar de residencia, apartándote del campo y de sus verdes y fértiles praderas”. Y éste contestó: “¿Y cómo podría ser de otra manera cuando en Medina no hay ni un sólo camino por el que no haya pasado el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, y sin que al mismo tiempo el ángel Yibril, sobre él la paz, descendiera sobre él en menos de una hora y desde la mismísima presencia del Señor de los Mundos?”.
Este es el origen de todo el asunto --este amor por Medina que es el sello del amor por el din; el amor por Medina produce amor por Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz; y esto lleva a un tawhid puro y al correcto camino hacia Allah.
“Abu Mus’ab az-Zuhri dijo: “En una ocasión le dijeron a Malik: “¿Cómo es posible que la gente de Medina tenga tanta dulzura en sus corazones cuando los de Meca lo tienen tan duro?”. Malik contestó: “¡Porque la gente de Meca expulsó a su Profeta mientras que la gente de Medina le recibió!”.
“Muhammad ibn Maslama dijo: “Le oí decir a Malik: “Llegué a la presencia del monarca Abbasida, al-Mahdi, y éste me dijo: “Dame un consejo”. Malik replicó: “El consejo que te doy es que tengas taqwa de Allah y sólo de Él, que seas compasivo con la gente de la ciudad del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, y con todos los que fueron sus vecinos, puesto que ha llegado hasta nosotros que el Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz, dijo: “Medina es el lugar adonde hice hijra y es el lugar desde donde seré alzado. Allí está mi tumba. Sus gentes son mis vecinos y lo obligado es, por el derecho de mi umma, que al proteger y cuidar mis vecinos, se me cuida y se me protege a mí. Y en el Día del Levantamiento yo seré un testigo y un intercesor de todo aquél que les cuide y les proteja. Quien no cumpla o guarde con cuidado este consejo mío sobre los vecinos, Allah le dará de beber, de la arcilla de su propia carne, un líquido venenoso de locura y perdición”.
Aquí tenemos, en un primer vistazo, las bases del camino Salafi que está basado en la importancia, la predominancia y la preferencia de la ciudad de Medina y en esas primeras generaciones, por encima de cualquier otra tierra, y la de su gente sobre todas las demás. E insha’llah profundizaremos en este tema hasta llegar a algo de tal luminosidad e inspiración que nos proporcionará los medios para revitalizar el din de Islam en esta época de una manera tal, que toda la falsedad y todos los elementos innecesarios caerán por su propio peso. Os estoy llevando por un camino en el que no hay controversia puesto que todo en él está demostrado por nuestro Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, por el Libro de Allah, y por aquellos grandes Sahaba, que Allah esté complacido con todos ellos.
As-salaamu ‘alaykum.

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