PREFACIO

ISLAM Y LA RESPONSABILIDAD MUSULMANA


El Islam, por definición, no está, ni jamás podrá estar, en crisis ni en necesidad de un cambio revisionista. El Islam de raíz, Kitab wa Sunna, es inmutable en todo lugar hasta el fin de los tiempos. Este axioma, Libro y Tradición, crítico y equilibrado por sí mismo, es la balanza con la que todos los eventos humanos deben ser medidos y contrastados para su re-examen y cambio
El mizan del Islam --su balanza-- puede aplicarse en cualquier caso, tanto personal como social. En ningún tiempo y en ningún lugar los límites morales y políticos se han alterado para acomodarse a las últimas fantasías y ambiciones del hombre. Los límites del comportamiento humano quedaron decretados por la Revelación hasta el fin de la situación humana. Esto implica el deslinde tanto de lo que es kufr, shirk y los castigos hadd, como lo que es hijra y jihad. Los límites impuestos en las transacciones comerciales y los sistemas monetarios también han sido decretados. Del mismo modo que la guerra tiene sus obligaciones, también las tienen el comercio de bienes, la acuñación de moneda, el matrimonio, las costumbres sexuales y la conservación de la riqueza pública.
En consecuencia, todo ijtihad o toda extensión que, por analogía, hagamos a partir de estos elementos fundamentales, deben derivar del modelo básico del Islam establecido en Medina durante la fase en la que esta ciudad funcionó como modelo primario para el futuro de la humanidad. La Medina de la comunidad Salafi no fue una sociedad primitiva ni tampoco una sociedad en proceso de formación, sino que fue un perfecto cliché-patrón con el que modelar las sociedades Islámicas posteriores.
Está claro que en la Medina de la época de las comunidades Salafi el hombre estaba en toda su grandeza y el contrato social en su punto más sano y equilibrado. El mito del desarrollo y el progreso --una prolongación acientífica de la especulación biológica victoriana dentro del campo de la sociología-- es insostenible. Toda evidencia apunta a lo contrario: regresión social, disminución de la libertad, creciente pérdida de autonomía personal sobre cómo vivir y dónde viajar, intromisiones en la vida privada, degradación moral, desviacionismo sexual, fin del contrato matrimonial y así sucesivamente.
Hoy día nos encontramos con que los Musulmanes han sido polarizados en dos campos opuestos en una dialéctica que, mientras de un lado apoya el establecimiento de regímenes anti-Islámicos, del otro fuerza a los hombres a la oposición antitética y a la resistencia subversiva. Nuestra aseveración es que, entre estas dos alternativas, el Sirat al-Mustaqim es un camino intermedio, un interfaz y una sunna.
Más adelante indicaremos como la mayor parte de la confusión existente entre los falsos ‘ulama, proviene de su mala interpretación de la naturaleza de la “técnica” moderna del proceso tecnológico, debida principalmente a haber sido indoctrinados por el “modernismo” obsoleto de las personas que favorecieron las ideas y las organizaciones kafir tanto en egipto como en oriente medio. Colocar las exigencias de la cultura mecanicista por encima de la supervivencia del hombre y preferir los sistemas de control a las transacciones humanas, es algo que va de manera clara y demostrable contra el Kitab wa Sunna. El Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, no creó máquinas sino todo lo contrario: tras él dejó hombres que en su época y desde entonces, han sido luces inspiradoras que exigen ser seguidas por todas las personas dotadas de intelecto y corazón.
En consecuencia, apuntaremos que la causa de la falsa dialéctica antes mencionada, es la dialéctica que establece las reglas del “sistema técnico” por encima, e incluso en contra, de la “técnica básica” o tecnología primitiva, al tiempo que sitúa al Islam Salafi dentro del mundo de la técnica básica o primitiva. Este ha sido el truco que ha engañado y desconcertado a los musulmanes cultos --cultos en este sentido técnico-- para “venderles” el desmantelamiento modernista de la forma de gobierno Islámica. En este proceso, el diseño auténtico de la sociedad Islámica, el de un emirato que gobierna a la gente, y unos fuqaha que a su vez gobiernan al Emir (mediante la definición de los límites de la shari’at y no por el culto a la personalidad), se cambia por el mito de un “estado” Islámico, que es un concepto de sistemas derivado de la reciente subversión, a manos de los judíos, de los usos sociales existentes antes de la revolución industrial. La revolución industrial fue un logro cristiano (de dudosa valía) en el que tanto la ideología política como el sistema monetario fueron ambos judíos mientras que, la revolución nuclear e informática, pertenece a estos últimos casi por completo.
Estamos convencidos de que la clave de un Islam auténtico, Salafiyya wa’l madaniyya, consiste en disponer de una ‘aqida poderosa y libre de todo compromiso, un fiqh activo (conocimiento de las fuentes, juicios y ejecución de sentencias) y la lengua árabe. Vemos igualmente que la supervivencia frente a los destructivos sistemas de control y las políticas tecno-esclavizantes judías, reside sencillamente en el rechazo del sistema crediticio sobre el que se basa la teoría monetaria actual, la negación de las notas promisorias (papel moneda) y el derrocamiento total del sistema bancario. Aunque bien pudiera ser que se derrumbe antes de destruirlo nosotros, cosa que pondría de manifiesto el mito de la banca “Islámica”. El retorno a una economía bimetálica y de intercambio de bienes, ya viene probablemente de camino, siendo solamente los ambiciosos y los cortos de miras los únicos incapaces de comprender que, de todos modos, ese fue el sistema utilizado en la Medina Salafi.
Pasemos ahora a examinar con más detalle los grupos antes mencionados.
La oposición al Islam, básicamente, siempre ha tomado una forma única. O si se prefiere, podemos incluso decir que son dos formas, dos extremos que se superponen y cuyas extremidades se juntan. Las dos desviaciones del Sirat al-Mustaqim están definidas en el Corán, en la Sura al-Fatihah:

En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Las alabanzas a Allah, Señor de los Mundos,
El Misericordioso, el Compasivo.
Rey del Día de la Retribución.
Solo a Ti nos sometemos;
Solo en Ti buscamos ayuda.
Guíanos por el camino recto,
El camino de los que has favorecido;
No el de los que son motivo de ira,
Ni el de los extraviados.

Es decir, los que se han extraviado y los que han incurrido en la ira de Allah, glorificado sea. En su significado primero e inmutable, nuestros mufassirin están de acuerdo en que se refiere a los cristianos y a los judíos. Los cristianos andan perdidos por su falta de reconocimiento del último Mensajero, lo cual es el resultado de la desviación que les llevó a convertir a su profeta ‘Issa, sobre él la paz, en un “dios” redentor. El error de los judíos es aún más insidioso. No sólo se apartaron de sus propios profetas, sino que también fueron incapaces de reconocer a ‘Issa, sobre él la paz, ni a su vez, al último de los Mensajeros, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. En consecuencia andan malditos, dispersos por la faz de la tierra y jamás volverán a unificarse como pueblo. Podemos decir por tanto que el error cristiano fue un error metafísico, o relacionado con la ‘ibada, mientras que el error judío fue político, o en relación con la ley.
En este contexto podemos citar el libro de Ibn Taymiyya “Kitab Iqtida’ as-Sirat al-Mustaqim Mujalafat As-hab al-Yahim”
“Para ser precisos: el origen del kufr de los judíos es que no actúan según el conocimiento que poseen, ya que a pesar de que conocen la verdad, no siguen sus palabras o sus acciones, bien sea como grupo o por separado. El origen del kufr de los cristianos es que actúan sin conocimiento ya que practican ritos diversos sin tener permiso de Allah, además de implorarle sin conocimiento. Esta es la razón por la cual un Salaf como Sufyan Ibn ‘Uyayna y otros solían decir: “Si uno de nuestros ‘ulama se extravía, lo hace como un judío, y si uno de los nuestros se extravía en sus actos de adoración, lo hace como un cristiano”.

Así pues, en estas desviaciones primarias podemos encontrar contenidas todas las desviaciones secundarias, de forma que en un momento determinado, un hombre puede adoptar una forma de herejía que, aunque no le convierte en judío o en cristiano, confiere a sus puntos de vista esa cualidad esencial y por supuesto, un comportamiento determinado
En la comunidad musulmana podemos distinguir dos divisiones pertenecientes a la forma de desviación secundaria: la Mu’tazila y los Jawarich. La primera produce sectas y divisiones, mientras que la segunda rompe con la comunidad y rechaza al resto, es decir, sus secuaces se convierten en una élite (para después luchar unos con otros, justo como los judíos que reescribieron la ley de Moisés, sobre él la paz, mientras los cristianos se reclamaban únicos “redimidos” y por tanto, civilizados). La primera forma, la Mu’tazila, introduce el espíritu racionalista en asuntos que están más allá de su alcance, mientras que los jawarich insisten en que sólo ellos están en lo cierto --en el primer caso, evidentemente, nadie lo está. Para los mu’tazili lo correcto es ser el que siempre pregunta, con lo que el cuestionar se convierte así, en un fin en sí mismo.
Históricamente, los Mu’tazili surgen de los Jawarich. Los Jawarich hacen takfir del grupo principal de los creyentes. Luego se separan del acuerdo inicial estableciendo a su vez una posterior, e incluso más radical, “corrección”. En ese momento se convierten en Mu’tazili; precisamente así fue como de sus filas surgió este movimiento.
En consecuencia, y debido a su propia naturaleza, estas dos tendencias hacia la desviación y el sectarismo, están obligadas a ir estrechamente ligadas la una con la otra en una especie de dialéctica predestinada y escasamente reconocible para quienes la practican, faltándoles como les falta, el furqan de un Islam completo.
El primer pilar del Islam es la doble shahada: “Confirmo que no hay dios excepto Allah, y confirmo que Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, es el Mensajero de Allah”. La razón de que digamos Kitab wa Sunna es para confirmar que lo que nos llegó no fue la primera shahada solamente, sino también la segunda. Cuando Islam está en crisis, siempre aparecen personas que se alzan con el deseo de purificarlo, y dado que la enseñanza sobre Allah, glorificado sea, exige evitar meticulosamente todo tipo de shirk, llaman a purificar el din de todo shirk convirtiendo esta intención en la totalidad del din, y no en algo que pertenece a la primera shahada. La situación extrema es, naturalmente, la denigración no sólo de Medina, sino incluso del mismo Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz, y que Allah nos proteja de tal error. Esta injuria se convierte a su vez en la negación de la segunda shahada, puesto que aunque se confirme con la lengua, de hecho puede ser negada tanto políticamente como con el comportamiento. La confirmación de la segunda shahada es la confirmación de la Shari’at ya que, si la Shari’at y su ‘amal desaparecen de una sociedad, la segunda shahada también desaparece. El kafir será capaz de aceptar a quien cree en Dios, aceptará incluso Su unicidad, pero lo que jamás hará, será aceptar el esplendor total de la segunda shahada que por definición es ‘amal: vivir dentro de los hudud y jihad fi-sabilillah.
En esta dualidad, denominaremos muwahiddun a aquéllos que enarbolando la primera shahada, pierden al mismo tiempo la segunda. Nosotros confirmamos que: “La tawhid bi-duni’r-rasul”, no hay tawhid sin el Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz, ya que si no fuera por él no sabríamos lo que es tawhid, y que este es el tawhid correcto que nos lleva a la segunda shahada. Los muwahiddun quieren un tawhid, sin más. Por este motivo y en cada caso, declaran siempre sus tesis valiéndose de un “Kitab at-Tawhid”. Sin embargo históricamente lo que descubrimos, es que finalmente acaban por oponerse a la Shari’at al tiempo que niegan el amor por el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz.

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