Los Cien Pasos

Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

Shayj Abdalqadir As-Sufi

NAFS

Nafs, Junto con Ruh y Sirr, definen a la criatura humana en su totalidad gnóstica.

El primer nivel de experiencia del animal humano es el del nafs. La conciencia de sí mismo es condición básica y necesaria para el viaje. Sin ella, o sea si se es maynun (loco), no te puedes embarcar. A no ser que exista un locus de experiencia que funcione, no es posible llegar a su dislocación en el acto del descubrimiento de uno mismo.

Shayj al-Akbar define al nafs como: "Lo que está producido por los atributos del esclavo". O sea que el yo está aprisionado por los mismos elementos que imagina le liberan: las acciones. Cuanto más cosas hace el yo, más construye una historia y una continuidad ilusoria. Los acontecimientos consolidan el mito del yo. Esta es la razón por la que Shayj al-Kamil dice que todo lo que hay en el nafs es espantoso. Es totalmente irrelevante imaginar que se puede "forjar" un nafs bueno. Es un ídolo mucho más terrible que el del nafs malo. El nafs es ese gran ídolo que a pesar de engañar a los otros ídolos no puede destrozarse a si mismo. Por esta razón se acude a un Shayj. Su función es sencillamente la de actuar como espejo del yo para ayudarle así a escapar de los engaños auto-perpetuadores del yo.

El objetivo de la Gente es la aniquilación del "yo experimentador".

La práctica de la Gente es el dhikr mediante el cual el corazón se purifica de forma que, lo que era el nafs sólido y opaco, se convierte en sutil y luminoso. Una vez que el dhikr y el mantenerse en compañía han dominado al nafs, el buscador puede percibir que el locus de la criatura humana no es lo que parecía ser. En vez de la ficción narrativa del yo puede ahora percibir una identidad biológica directa. En este grado ya no hace referencia al nafs, sino al ruh.