La Desviación Esotérica en El Islam.

Umar Ibrahim Vadillo

 

PREFACIO

Toda la alabanza es para Allah, el más Compasivo, el más Misericordioso, el Señor de todos los mundos, el Rey del Día del Juicio, Quien reúne en Su Esencia todo conocimiento y Quien es el Creador de todo conocimiento para la eternidad. Toda la paz y las bendiciones sean sobre Su amado Profeta, Muhammad, quien no recibió enseñanza de hombre alguno sino de Él. Fue el último y más honrado Profeta, el último en la cadena de la profecía que se envió a este mundo y que nos ha guiado al camino recto. Que las bendiciones y la paz en medida abundante sean sobre su Familia y sus Compañeros, que fueron elegidos de entre los buenos y benevolentes.

En verdad la más digna de entre las cosas de valor, la más preciada gema, el objeto de comercio más rentable entre los hombres es el conocimiento. Sólo con sabiduría podemos alcanzar el Tawhid, la fuente de todo otro conocimiento. Sólo con sabiduría podemos comprender y seguir a Su Mensajero, sallallahu 'alayhi wa sallam. Los hombres de conocimiento son los mejores de entre los esclavos que se han rendido a Allah a cambio de la sabiduría. Allah dice en el Qur'an: "Allah guía hacia Su luz a quien Él quiere" (24, 35). El conocimiento de esto es el equilibrio entre la esperanza y el temor en nuestro deseo de querer ser elegidos. Y Allah dice en el Qur'an: "Sólo aquellos de Sus esclavos con conocimiento tienen temor de Allah" (35,28). El conocimiento de esto es saber que el taqwa es la puerta del conocimiento.

Al presentar este libro he querido afirmar que el Islam es la única religión verdadera aceptable por Allah. Todo el mundo tiene que saber que el Islam es la única Verdad, lo que implica que Islam está por encima de todas las demás religiones y caminos espirituales. Todas las otras religiones y caminos espirituales o bien contienen corrupciones de las enseñanzas originales de los Profetas que vinieron antes del Último Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam, o bien son meras invenciones hechas por falsos maestros. El Último Mensajero, sallallahu 'alayhi wa sallam, trajo la forma final del Din de Allah y este Din es Islam. Todas las formas previas del Din de Allah, ya sea en sus formas originales o en sus corrupciones ulteriores, fueron abrogadas por el Islam. Los musulmanes no necesitan remontarse hacia textos proféticos o religiosos anteriores porque todo el conocimiento, él deberá ver en su corazón si esa situación útil está contenido en el Qur'an. El Qur'an, por lo tanto, ha abrogado todos los libros proféticos anteriores.

Islam es verdadero en su totalidad, no sólo en una parte sacada de él o en alguna forma de supuesta esencia del mismo o en alguna forma anterior al momento en que fue finalmente completado al término de la vida del Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam. Los musulmanes abrazamos Islam completamente y no hacemos excepciones, reducciones o postergaciones.

Todo el mundo necesita obedecer a Allah, subhanahu wa ta'ala. Gracias a la Misericordia de Allah, el musulmán es capaz de entender cómo. Por medio de la obediencia el musulmán se da cuenta de que lo que es halal es posible: sólo los munafiqun dicen que lo halal no es posible. Por medio de la obediencia, las dudas artificiales desaparecen y las luces de la hawla wa la quwwata illa billah le hacen comprender todavía más cuál es su rol en el mundo y cómo actuar en el mismo.

El tema recurrente de este libro es el ayat del Qur'an: "El único din ante Allah es el Islam" (1). Somos perfectamente conscientes de que todas las demás religiones no son aceptables por Allah y por lo tanto consideramos a las otras religiones como falsas. Para nosotros, afirmar la Verdad del Islam es tan solo el reflejo de nuestra verdadera creencia. Puesto que la Verdad es solamente Una, al menos para nosotros, es completamente absurdo otorgar validez a otra religión que afirme 'otra-verdad' (lo que llamaremos, 'otro-que-Allah'). Durante siglos, el cristianismo ha pretendido su propia ambición universal. Sin duda podemos entenderlo. Dar un valor idéntico a todas las religiones es verdadero nihilismo: nada importa. 'Todas las religiones son igualmente correctas' es una afirmación idéntica a 'todas las religiones son igualmente falsas'. Nosotros no podemos aceptar eso. No somos nihilistas.

El cristianismo y su reforma pasaron a través de un proceso gradual de transformación que hemos definido en este libro como esoterización, proceso que alcanzó el nihilismo puro con el Concilio Vaticano Segundo (2). El cristiano puede ver con envidia la declaración musulmana de exclusividad y verá sólo arrogancia. Sin embargo, desde el nihilismo de los 'derechos humanos' no hay ninguna posibilidad alguna de percibir lo que es Islam, en absoluto. La Doctrina Universal de los Derechos Humanos, que también pretende una validez universal, se establece por encima y en contra de la validez de las religiones. Expresiones tales como derechos humanos cristianos son tan absurdas como la idea de los derechos humanos islámicos. Estas expresiones son producto de la confusión y el mal entendimiento. Son intentos de reformar la religión bajo la ortodoxia de los derechos humanos. Los derechos humanos se consideran como la ortodoxia mientras que las religiones se consideran como contingencias. Otorgar al Islam la posición que le corresponde significa re-evaluar los derechos humanos. Para que el nihilista cristiano pueda entender nuestra posición, tiene que asumir un cambio.

Para aquellos que profesan esa fe nihilista es difícil entender lo que nosotros, los musulmanes, afirmamos cuando decimos que el Islam es la única religión aceptable por Allah. Con su nihilismo, no pueden penetrar en nuestra experiencia. Su relativismo les impide hacerlo. Sólo pueden mirarnos superficialmente sin poder descubrir la naturaleza del autodesafío a vida o muerte de confrontar existencialmente la sumisión a Allah, es decir, lo que significa Islam. Sólo pueden mirar desde la barrera, pero son incapaces de conocer lo que significa para un creyente afirmar la Verdad (la Única verdad). Lo que decimos es que su fe conformista es completamente incapaz de ese sentimiento. Esa fe no es la fe en Allah. Ni siquiera es algo que se le aproxime. Una fe que no se expone a sí misma a la sumisión a vida o muerte a Allah, no es una creencia sino una mera conveniencia. El creyente nihilista sencillamente acondiciona su mente para perpetuar el capitalismo heredado apoyado por el nihilismo de los derechos humanos. Desde el punto de vista del nihilismo nuestro Islam es pura arrogancia. Y sin embargo esta diferencia entre musulmanes y no-musulmanes es una misericordia de Allah para el mundo.

El rechazo de la sumisión a Allah reduce al hombre a una mera cosa y los valores utilitarios empiezan a imperar. O se ve al hombre como el mensurador y juez del mundo o éste se ve a sí mismo como el que está siendo medido y juzgado (ésta es la doctrina del Ihsan). Son dos caminos irreconciliables. El hombre como mensurador del mundo es la fuente de un humanismo que está destruyendo hoy al mundo.

Las creencias cristianas en un dios con tres personas, en la madre de dios y en la transubstanciación del bizcocho sagrado, muy aparte de si son declaraciones verdaderas o falsas, no ofrecen ningún acceso a lo que los musulmanes llamamos sumisión a Allah (Islam). Por el contrario, representan un sustituto, una desviación de la misma. Un cristiano creyente puede ocuparse con su fe, algunas veces demostrando un vivo interés, pero no puede experimentar la sumisión a Allah. El cristianismo ha sido tan profundamente esoterizado que dicha persona puede someterse fácilmente a los derechos humanos sin que sienta que pierde el enfoque o que hay interferencia alguna con sus creencias cristianas y sus valores. Aunque no todos los cristianos aceptan los derechos humanos y el humanismo democrático como la verdad por encima de la religión, el hecho de que no hagan nada al respecto es un signo de su nihilismo. La expresión cristiana, Dios, el Poderoso , comparada con las dos expresiones islámicas La ilaha illa'llah y la hawla wa la quwwata illa billah , no ofrece en sí misma ninguna garantía que impida la especulación simbólica o teológica, sino que, por el contrario, está abierta a ello. Las expresiones islámicas, por otra parte, rechazan cualquier fundamento teológico. Son an-árquicas (en el sentido de 'an' significando 'no' y arche significando 'base o fundamento'). Son una llamada a la realidad sin representaciones mentales previas y libre de especulaciones. Están más próximas a la comprensión de 'ningún dios, ningún señor, excepto Allah'. Esto significa que el Islam no es una teología. En consecuencia, el Islam no es monoteísta, politeísta o ateísta. Los cristianos no pueden percibir el Islam de esta manera. Islam llama a un sentido no-fundamentalista y an-árquico (3) de libertad.

Si el cristiano quiere comprender lo que queremos decir con nuestro testimonio 'arrogante' de la Verdad absoluta, debe estar listo para desactivar de sí su propio nihilismo. Deberá cruzar la barrera y no sólo indagar de una manera intelectual. Se requiere de algo más profundo. Deberá saborear el Islam. Esto es, experimentar existencialmente, no ya mentalmente, la sumisión a Allah, Aquel sin compañeros ( Ahad ), el Sustentador del Mundo ( Samad ). Esa persona que es capaz de experimentar la presencia de Allah por medio de la oración y el dhikr es una persona diferente. Esta persona puede actuar en el mundo. Para esta afortunada persona el Islam es absolutamente verdadero. Pero seamos claros, esta experiencia no es posible para la persona de fe nihilista. Él ha comprometido su existencia hasta un extremo en que ya no es libre, y por lo tanto la experiencia de la sumisión a Allah se le escapa, ya que nadie puede servir a dos amos. El nihilista sólo puede morar en el edificio de la conveniencia. Los cristianos, especialmente luego de Nietzsche, sólo tienen una opción: abrazar el Islam.

¿Qué hay con respecto a las otras religiones? Los hindús, budistas, zoroastrianos y demás, son todos mushrikun sin un Libro. Esto es, sus creencias son pura ficción; han perdido la conexión con sus Profetas originales. Ésta es una cuestión no negociable. En cuanto a los judíos, aunque son gente del Libro, la gran mayoría de ellos son ahora agnósticos.

Islam es la única religión válida: las demás no son aceptables por Allah. Por esta razón los musulmanes miran a las demás religiones con firmeza y misericordia. La Ley Islámica permiten a los no musulmanes vivir bajo la protección de Dar al-Islam con el estatuto de dhimmis. La Ley de los Dhimmis es de gran importancia para el Din del Islam. Bajo banderas humanistas y esotéricas, la Ley de los Dhimmis fue abolida, y dicho momento marcó el punto crítico en la vida del Califato Osmanli.

Prefacio
(Dividido en cinco partes para facilitar la lectura.)