La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 2. El Fenómeno Esotérico


Islam es el único Din válido. Allah dice en el Qur'an:

Hoy os he completado vuestro din

y he culminado Mi bendición sobre vosotros

y estoy complacido con el Islam como el din para vosotros
(Qur'an 5, 4)

Allah ha escogido el Islam como la única religión aceptable para Él, y completó y culminó el Din que fue transmitido a Rasulullah, sallallahu 'alayhi wa sallam. El Islam por definición es victorioso por encima de todas las demás religiones. Allah nos ha garantizado el favor de Su Poder y Su Victoria y luego nos los ha velado con el velo de nuestras limitaciones personales. Por esta razón, ¡nosotros somos la fuente de nuestras propias tribulaciones! Kufr no puede sostenerse ante el Islam. Para los musulmanes, es una bid'a (innovación) ser derrotados o gobernados por los kuffar. Esto es una imposibilidad, ya que sería lo mismo que admitir que el Islam no es el mejor din ante Allah. El Islam está completo; por lo tanto, Allah ha puesto a nuestro alcance todos los medios que necesitamos para cumplir nuestras obligaciones. No podemos culpar a los kuffar por nuestros problemas. Ellos no son una fuerza que se compare a nosotros. Islam está vivo y es posible aquí y ahora, como siempre ha sido y como siempre será. No puede ser reducido a un conjunto de creencias abstractas o a una idea perdida en el pasado o el futuro.

No hay duda en Su Libro para aquellos que Le temen. Para esta gente las interpretación y las órdenes del Qur'an son conocidas y claras, y confían en las mismas y luchan para llevarlas a cabo. Parte del conocimiento de Allah contenido en el Qur'an es reconocer que Él tiene poder sobre todas las cosas y que ejerce Su poder sin esfuerzo alguno. Decir que lo que es halal no es posible es ignorancia. ¿Cómo podría Allah ordenarnos hacer algo y al mismo tiempo hacerlo imposible para nosotros? Allah ha hecho que lo halal no sólo sea posible sino lo más sencillo. Vivir en lo haram es difícil. Allah nos ha dado todos los medios que necesitamos y la obediencia es la receta para encontrar estos medios, allí donde éstos puedan no ser obvios para nosotros. La sumisión a Allah requiere nuestra disposición de obedecer hasta el punto que consideremos que todo lo que aparece como un obstáculo es una mera ilusión. A la luz de esto, la única razón por la que el Islam no está establecido es nuestro fracaso en obedecer a Allah, subhanahu wa ta'ala. Obedecer a Allah, por otra parte, es en sí mismo un éxito inmediato. Por ejemplo, establecer el Dinar de Oro como nuestro medio de cambio es el fin instantáneo del sistema usurero que esclaviza a los musulmanes hoy en día. Lo que distingue a esta posición de la de aquellos que se oponen a la misma es kufr. Kufr cubre la realidad de varias maneras, tales como pretender que no es posible obedecer a Allah, o que no es importante, o que eso debería postergarse.

La obediencia a la Shari'a se ilumina por la comprensión de la Haqiqa, y ésta es la ciencia de la Tariqa. El Tasawwuf, o Sufismo, trata del conocimiento de Allah o ma'rifatullah. Ma'rifatullah ocupa una posición muy importante en el Islam. Con el permiso de Allah, este conocimiento se recibe mediante la 'ibada y el dhikr según la capacidad espiritual latente del hombre de conocer a Allah, por una percepción directa o 'saboreo' espiritual (dhawq) y el desvelamiento de su visión espiritual (kashf). Este conocimiento no está basado en la experiencia de la exploración racional. Este conocimiento no es psicológico, sino que se obtiene por un método de purificación del ser o nafs. La aniquilación del nafs en el lenguaje de los sufis es la condición para remover los velos, lo que nos permite tener conocimiento de Allah. Todo este asunto ocurre con la Shari'ah en su lugar. Pero si la Shari'ah no está establecida a nuestro alrededor, nuestra primera tarea requerida por este conocimiento es la restitución de la Shari'ah antes que cualquier otra cosa. Los Sufis son de hecho los primeros defensores de la Shari'ah. Ésa es la razón de que no sea raro encontrarlos en la primera línea del Jihad, simplemente porque saben que no puede haber enseñanza sin la protección de la Shari'ah. Aquellos que quieren separar la Haqiqa de la Shari'ah están equivocados. Aquellos que quieren hacer esto en nombre del Tasawwuf están aún más equivocados, porque eso no es verdad. Algunos de ellos han presentado la falsa figura de que la Jihad al-Nafs debe venir antes que la Jihad contra los kuffar, pero en realidad la Jihad al-Nafs es querer la Jihad contra los kuffar. Están particularmente equivocados cuando dicen que la Shari'ah no puede ser establecida ahora mismo porque aún no estamos listos, u otras excusas por el estilo que uno escucha frecuentemente de los shi'a y de la gente que simpatiza con ellos. Esto se debe a que, en su cosmología, ellos están esperando al Mahdi. Nosotros no. Éstas son diferentes formas de decir que 'lo halal no es posible' por alguna razón u otra. El Tasawwuf reafirma al individuo en su búsqueda de ser esclavo de Allah hasta el punto en que las cosas que para otra gente son obstáculos, se vuelven facilidades dadas por Allah ta'ala para aquellos que quieren obedecerLe en el establecimiento de la Shari'ah. Así, la Haqiqa y la Shari'ah están juntas en el Islam.

El mundo musulmán hoy en día es un mundo sin Califa. Ésta es una situación anormal para los musulmanes. La restauración del Califato es el asunto más importante que encara a los musulmanes en la actualidad, porque el Califato es una condición necesaria para el establecimiento de Dar al-Islam y Dar al-Islam es la condición necesaria sin la cual el Islam no puede llevarse a cabo en su plenitud. La desviación esotérica es una parte importante de la comprensión del desarrollo de los acontecimientos que ocurrieron antes y después de la abolición del Califato.

La Ley Islámica es la única Ley universal; siempre ha sido aplicable y alcanza a todo lugar. A diferencia de cualquier ley humana, no necesita la aprobación de nadie y nadie puede librarse de la misma. Es más verdadera y confiable que la ley de la gravedad y, así como nadie en su sano juicio saltaría desde una ventana, nadie que sepa iría, en su sano entendimiento, contra la Ley de Allah. Y sin embargo vivimos en un tiempo de usura, que es un crimen prohibido por Allah. Allah ha dicho en el Qur'an (2, 274): "Allah ha permitido el comercio y ha prohibido la usura" . Estamos haciendo exactamente lo opuesto: hemos prohibido el comercio (sustituido por la distribución monopolista) y hemos permitido la usura (el sistema bancario). No es una coincidencia que en el tiempo de la desviación esotérica la usura pueda ser el crimen más común. Esta desviación y este crimen tienen una historia común y tienen algunos propósitos comunes. Ningún estándar moral puede basarse en permanecer pasivos respecto a la usura. Pero, alhamdulillah, la usura es tan extrema hoy en día que es más clara que nunca antes. Esto significa, a su vez, que esto clarifica aspectos de la aplicación de la Ley Islámica que de otra manera habrían permanecido paradójicos u obscuros. El usurero no sólo es el banco; todo aquel que usa el sistema bancario es un usurero. Esto está claro en el hadith. Según el Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam, la maldición de la usura recae sobre la persona que ofrece y la persona que recibe. Y de acuerdo a otra versión del mismo hadith en Al-Muslim, la maldición recae asimismo sobre los dos testigos. Para ganar esta batalla no podemos estar en el lado de los usureros. Debemos crear una salida del sistema bancario y esta salida es el Comercio Islámico. Lo más importante es comprender que el cumplimiento de la Ley es el modo de quitar el velo sobre nuestras circunstancias y hechos pasados y presentes, y clarifica el camino que tenemos por delante.

La obediencia a Allah implica el abandono de la usura. El enfoque esotérico consiste en ignorarla o bien decir: "Estoy contra la usura" sin hacer nada al respecto ya que no puedes hacer nada efectivo contra la misma. No saber qué hacer al respecto o permanecer pasivo con un sentimiento de desamparo e impotencia es parte de la enfermedad de la desviación esotérica. Bloquear el camino a la obediencia, es decir, perder la capacidad de obedecer la Ley por ésta o aquella razón es el aspecto más distintivo de esta desviación. Esta desviación no niega el Islam; simplemente niega que éste pueda lograrse aquí y ahora. Y cuando aparecer como creíble, reduce al Islam a principios y derechos, que no significan nada para nosotros cuando se los compara con la obediencia.

Allah en Su sabiduría ha declarado la guerra a los usureros. Podemos ver que eso es exactamente lo que está pasando ahora. Esto nos da una oportunidad de ver con claridad y ofrece a aquellos que Le temen una comprensión de las decisiones a adoptar aquí y ahora. Lo halal y lo haram son, ambos, pruebas del poder de Allah. Veremos claramente a Éste en aquellos si miramos adecuadamente. Y si puedes ver apropiadamente no hay necesidad de misterios porque las cosas se vuelven más claras para ti y no más complicadas. ¡Lo que necesitamos es Allah! No necesitamos nada más. Depender de Él es la victoria, porque Él ama que Le pidamos. La confianza y la dependencia de Él es el método del éxito. Y esto es lo opuesto a la enseñanza de la desviación esotérica.

La experiencia esotérica

Como mencioné previamente, la característica clave de la filosofía esotérica es la separación entre un campo esotérico y uno exotérico. El exoterismo está jerárquicamente posicionado por debajo del esoterismo, y en ciertos casos se le presenta como un opuesto del camino esotérico (140). El esoterismo es, a pesar de una cierta confusión sobre el tema, algo separado de la religión y del Islam (141). Tiene su propia comprensión autónoma del conocimiento, independiente de lo que juzgan como las formas, normas y rituales exteriores de una religión específica, aun cuando pueda hacer cierto uso de algunas de estas cosas. Todos aquellos elementos exteriores de la religión (142) caen bajo el dominio exotérico. En esta filosofía, el esoterismo está por encima de todos aquellos elementos exteriores, a los que se considera útiles pero en el mejor de los casos innecesarios y algunas veces una barrera al 'conocimiento real'. El esoterismo, dicen, está por encima de la religión.

Ésta es la razón de que la experiencia esotérica aparezca como muy similar a la del agnóstico (143). El esoterista, como el agnóstico, no quiere o no necesita obedecer. Para el esoterista, la obediencia a Allah no se considera en sí misma como parte integral del conocimiento, a diferencia de lo que ocurre en el Islam (144), sino solamente como una herramienta con una referencia simbólica a sus significados esotéricos (ocultos). Las razones por las que el esoterista no obedece son: porque no es necesario, porque no es capaz o porque no es el tiempo adecuado. Todos estos son aspectos de la experiencia esotérica.

El autor francés de L'Esoterisme escribe (145): "Vivimos en un campo de batalla donde luchan la luz y las tinieblas. Las luces ciegan; nada puede verse. La oscuridad confunde; nada puede verse. ¿Cómo ver?" El esoterista ve al mundo como un mundo en conflicto, conducido por fuerzas malignas o satanases. Esta imagen es tan irresistible que frecuentemente domina su visión. Por tanto, no es infrecuente que mencionen más a satanás que lo que mencionan a Allah. Generalmente no pueden cumplir sus deberes porque fuerzas malignas se lo impiden. Cuando miramos a la segunda parte de la extraordinaria declaración mencionada más arriba: "Las luces ciegan; nada puede verse. La oscuridad confunde; nada puede verse", esto revela otro asunto. Y es que aunque dicen que creen en Dios, y dicen que Dios es el Todopoderoso, "las luces ciegan". Están en busca de otra fuente. Cuando uno examina el modo en que actúan y la manera en que ven sus propias acciones, queda claro que mientras piensan que Allah es el Más Poderoso, en este mundo de caos los satanases son más prácticos. ¿De otro modo, cómo podría ser que se rindan al modo de vida que imita fundamentalmente a la gente a la que odian apasionadamente? ¿Cómo es que se hallan paralizados de efectuar su propia liberación? Porque la Luz les ciega; no pueden ver ninguna guía en ésta. Entre la Luz y la Oscuridad ellos viven en las sombras. La versión extrema de esto es puro Satanismo, sin importar cuánto puedan discrepar con este título.

El esoterista no acepta ningún dogma ético. Pero éste es un dogma ético. Esto es como aquellos que dicen que no tienen ningún programa económico/político. No tener un programa económico es tener un programa económico. Su programa es aceptar la visión pragmática consistente en aceptar las cosas tal como se dan, tratando de hacer lo mejor con ellas. Desde este punto de vista, el esoterista es la persona más práctica. Ésta es la característica clave de su modo de vida; porque también tienen un modo de vida. La obediencia a Allah se sustituye por una conveniente moral hecha a la medida, que dice: "Hago lo que puedo. Y esto es mejor que nada". Esta moralidad, que evade el fracaso al mitigar la responsabilidad, se establece dentro de límites y estereotipos morales de propia creación. Dentro de estos estereotipos morales, uno de los más comunes y del que se hace más abuso es lo que hoy se llama filantropía. Los esoteristas frecuentemente son filántropos, como es el caso de George Soros, el judío financiero, que se llama a sí mismo filántropo en base a las donaciones que hace del dinero que ha adquirido arruinando a millones de personas en el Sudeste de Asia. Un dicho del siglo diecinueve habla irónicamente de esa clase de caridad: "Da caridad el domingo a los pobres que él mismo produce de lunes a sábado". La filantropía, o la caridad sin justicia, es hipócrita (146). En verdad, la más elevada forma de 'fil-antropía' es la búsqueda de la justicia, y la justicia pertenece a Allah.

Otro aspecto importante de la experiencia esotérica son los secretos y el secretismo. El conocimiento esotérico está profundamente vinculado a una visión peculiar de la iniciación. Pertenece a aquellos iniciados en la misma, con un énfasis en la exclusión de aquellos que no han sido iniciados, llamados los profanos. El conocimiento se oculta conscientemente del profano: se hace secreto. La iniciación vista de esta manera toma el carácter de exclusión o sectarismo, como frecuentemente se le atribuye a los grupos masónicos, así como un elemento de necesidad de pertenecer a esa élite elegida, particular. La iniciación es más importante que la enseñanza; sin duda, la iniciación se vuelve la doctrina en sí misma. Nosotros distinguimos al maestro que dice: "Me necesitas a fin de conocer", del maestro que dice: "Tú sólo necesitas a Allah". El primero es el falso maestro, y ningún conocimiento real es posible con él.

El secreto y la idea del progreso

El secreto y el misterio subsisten como el marco normativo. El secreto es un modo de pensar. En el esoterismo esto es tan importante que el camino esotérico ha sido llamado el camino de los misterios (147). El secreto se eleva a lo sagrado, no debido a la discreción sino como parte del método (148). El secreto es el anti-dogma: el secreto es que no hay secreto. Esto abre la posibilidad de estar siempre en necesidad de competencia o evolución hacia alguna forma de perfección, lo que es la base de la idea esotérica del progreso. El progreso es el lenguaje de los propósitos especulativos interminables.

Es importante enfatizar lo extrañas que son estas ideas para el Islam. El Islam está basado en conocimiento revelado. Esto significa que nuestra confirmación está absolutamente basada en nuestra certeza (yaqin) del conocimiento revelado. La Revelación no es un secreto. Esta Revelación ha confirmado que el Islam está completo y es perfecto; por lo tanto no hay secretos. Desde un punto de vista espiritual 'nosotros' somos el secreto de la Revelación, en la medida en que el Qur'an está constantemente iluminando nuestro camino hacia la obtención del conocimiento. El Islam niega la posibilidad de estar siempre en necesidad de finalización o evolución hacia la perfección. Por lo tanto, conceptos tales como progreso o desarrollo o perfección cuando se aplican a la historia del hombre en el Islam necesariamente se refieren a la aproximación al claro y establecido modo islámico de vida permanente e incambiable como lo practicara el Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam. Este esfuerzo es el único que puede ser verdaderamente llamado progreso.

La capacidad distintiva del hombre es que él es capaz de conocer a Allah. La civilización no puede consistir en el avance de los inventos mecánicos o la velocidad incrementada de la locomoción. La creencia en Allah es lo que sostiene a la sociedad unida. Sin esto, el avance en las capacidades mecánicas sólo provee a la sociedad con más armas para alcanzar su propia destrucción. El verdadero progreso ha consistido en la sustitución cada vez mayor de la ignorancia y la superstición por el conocimiento de Allah y, por tanto, el reemplazo de la fuerza bruta y la voluntad arbitraria por la sumisión a la Ley de Allah. En la mayoría de los estados modernos ciertos derechos fundamentales tales como la protección de la persona y la propiedad santifican la práctica de la usura a pesar de las claras órdenes dadas por todos los Profetas. ¿De qué sirve el 'progreso mecánico' cuando abastece la injusticia de un sistema económico criminal?

El progreso, tal como lo entenderíamos en el Islam, presupone una situación en donde el mismo musulmán o la sociedad islámica se encuentran confundidos o extraviados. En este caso, el 'progreso' es simplemente retornar y regresar al Sirat al-Mustaqim , o puede simplemente indicar la aproximación cada vez mayor al modelo perfecto del Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam. Este esfuerzo implica un cambio y un desarrollo hacia esa meta, pero nuestra meta ni es cambiante ni es una que se escape constantemente de la posibilidad de alcanzarla. Para nosotros la vida tiene una dirección definida y un propósito final a ser alcanzado. Si la dirección es aún vaga, aún por-llegar-a-ser, por así decirlo, y el propósito no es aún final, entonces el resultado no es de ninguna manera progreso hacia nada, sino más bien un andar a tientas en la oscuridad.

El secreto esotérico como fundamento trascendental es también el abandono de la acción. Su carácter secreto determina y toma el lugar de la presencia. El secreto aparece de tal modo que la pregunta por la acción no surge o no es inmediatamente necesaria. Se abandona la acción por las presentaciones sucesivas del fundamento desconocido, el secreto. Ésta es una prueba de impotencia, tal vez de perplejidad, en la confrontación de la realidad y la obediencia a las claras órdenes de Allah. Todo lo que el esoterista puede ofrecer es un aplazamiento, que se vende con la idea del progreso, el cual es necesario para reconciliar interminablemente sus elevados principios metafísicos con sus propias acciones aquí y ahora. Existencialmente, su acción llega-a-la-realidad como un puro consenso pragmático convalidado en términos trascendentales. Su teoría de la acción ordena los hechos según un punto focal: el '¿qué más puedo hacer?' moral. Más allá de eso, la realidad termina acaba o es ocupada por los misterios. Aunque rechazan la 'rigidez' de la Revelación, postulan las fantasías más irreales respecto a principios conceptuales tales como la democracia, la tolerancia, el progreso o los derechos humanos dentro de un ethos milenarista o escatológico.

Cuando el musulmán habla de los secretos de la Surat al-Fatiha, no está sugiriendo que hay elementos del Fatiha que no están presentes, como si fueran piezas perdidas o que necesitan ser añadidas. El Fatiha lo conocen todos los musulmanes, y es el mismo para todos los musulmanes. El Fatiha, como parte del Qur'an, es lo que es para siempre. No va a cambiar. Por tanto, cuando el musulmán habla de los secretos del Fatiha se está refiriendo a la sabiduría inagotable que puede derivarse de su recitación y de la atención a la misma. Y esto se garantiza, una vez que Allah ha dado Su permiso, por el estado o la condición de la persona que está recitándola o escuchándola. Por tanto, dos personas diferentes pueden recitar la misma Sura y beneficiarse de modo diferente de acuerdo a su grado con Allah.

La regla de este modo esotérico de pensar radica en la reducción o visión sincrética que atribuye un carácter trascendental a la generalidad y a los principios. Esto sustituye lo cotidiano con lo general y se ve a Allah como una versión del absoluto, como un principio unitario (149) o como el Gran Arquitecto del Universo. Esto es lo opuesto del conocimiento. Allah ha concedido sabiduría a la humanidad y nos ha velado dicha sabiduría por medio de nosotros mismos. El desvelamiento es un proceso de obediencia y un proceso de conocimiento al mismo tiempo. Los principios esotéricos expiran y se sustituyen por otros. La obediencia no es un principio, ni un fenómeno empírico, ni un dato dado. La obediencia no se termina. El esoterista tiene creencias metafísicas. El problema con la metafísica como base del comportamiento humano es la disociación implícita entre el investigador o creyente y su tema-objeto o creencia. A esto es a lo que nos referimos previamente como "Estoy contra la usura en mi mente". Estar 'contra la usura' es un principio maravilloso. Pero acuñar el Dinar Islámico de Oro y ponerlo en circulación es el establecimiento efectivo del comercio que elimina la usura.

Parte 2. El Fenómeno Esotérico.
(Dividido en 7 partes para facilitar la lectura)
Siete Notas