INDICACIONES DE LOS SIGNOS

Shayj Dr. Abdalqadir As Sufi

SHAYKH Dr. ABDALQADIR AS-SUFI

5. SURAS

El último elemento estructural del Corán es la Sura. Es por consiguiente el modo más amplio y final de experiencia, antes de que podamos poner nuestra vista sobre el Libro en su conjunto. Es por lo tanto el más complejo y de mayor grado de significación de todos. Cada sura es en sí misma una unidad completa de significación, un organismo completo. La palabra sura significa forma. La última fase de intelección que está a nuestro alcance es por lo tanto el conocimiento de las formas; lo que viene después es la totalidad, el Libro manifiesto, el cual a su vez presupone y apunta hacia el Libro oculto, la 'Madre del Libro.' El Mensaje que procede del Real.

Ahora bien, las suras se dividen claramente en dos series. Tan importante es este agrupamiento para nosotros que ya las primeras comunidades incorporaron la división en el texto escrito. Así pues encontramos, al comienzo de cada sura, el nombre de la sura seguido de una de las dos series: sura de Meca o sura de Medina. Esto nos permite decir que: cada sura tiene un nombre y cada sura es de Meca o de Medina. Podemos señalar aquí la gran importancia que se da a la letra M mim en el Islam; puesto que de ella procede el Mensajero Muhammad, que Allah le bendiga y le dé paz; y también proceden Meca, donde está la Casa de Allah; Medina, la morada de la primera comunidad del Islam, así como muslim, mu'min y muhsin. Shaij al Akbar apunta con respecto a la letra mim: su punto de articulación se halla entre los labios. Su elemento es tierra. Su número, el 44. Su zona, el Visto, el Mulk, el yabarut Su poder, el hombre.

Las suras tienen nombre. Las formas tienen nombre. Esta es la condición adánica que es el signo del conocimiento. El primer capítulo se llama: La sura que abre, o La Victoria. El siguiente capítulo, que es propiamente hablando el comienzo del Corán y de su mensaje, se llama La Vaca; se refiere a la vaca que los judíos convirtieron en objeto de malicia y discusión, con ánimo de eludir el claro mensaje que les había llegado. Este gran capítulo primero, al que se le llama también 'el pequeño Corán', toma como asunto central, por consiguiente, la capacidad que tiene el hombre de rechazar el mensaje profundo y significativo de vida, poniendo en su lugar una complejidad superficial disfrazada de sabiduría; o para ser más exactos, la capacidad que tiene el hombre de imponer a la existencia y de proyectar sobre ella una correlación de concepto y análisis, en lugar de hacer una lectura directa de la existencia por medio de ella; puesto que ella (tú) se (te) explica (explicas) por sí misma (por ti mismo).

La sura final es la sura de Los Hombres, al Naas. La primera palabra del Corán es BISMILLAH, en el nombre de Allah. La última, Naas, el hombre. Y entre las dos se extiende el Mensaje de Allah a su jalifa, el hombre.

En esta división final de opuestos Meca/Medina, reconocemos las más profundas series de opuestos. Es sinónima de haqiqat/shari'ah, puesto que Meca es el lugar de la Casa de Allah con sus ritos particulares, todos los cuales aluden a la sublime Realidad que no puede ser asociada con ninguna persona, lugar o ángel. Es el lugar de estos conocimientos. Medina es la morada del Mensajero durante sus últimos años, el lugar de la fundación de la shari'ah y de su práctica pura.

Es sinónima de individuo/comunidad. Meca es el lugar donde la criatura humana se halla de pie ante la Casa de Allah. Medina por su parte es el lugar de la comunidad musulmana en toda su riqueza de intercambio humano. Ambas nos permiten extraer la división final y decir que las dos son sinónimas de interno/externo. Meca es pura interioridad, es el lugar de la Cueva de Hira donde el Mensajero recibió la primera revelación; y Medina significa mismamente la Ciudad y por lo tanto el proyecto externo sin el que la verdadera gloria del Creador no puede ser nunca descubierta. Medina es exterioridad. Las ciudades gemelas son indicadoras de los nombres opuestos de Allah, adh Dhahir y al Batin, el Externamente Manifiesto y el Internamente Oculto. El Islam verdadero está basado en el correcto equilibrio entre los dos. Se vive en Medina, pero el viaje hay que hacerlo a Meca. Medina está por encima de Meca por ser el dominio de la vida y de la existencia continua. Meca está por encima de Medina por ser el lugar del significado sin el que nunca hubiera existido ni puede existir una Medina. Vemos de nuevo que al confirmar la verdad sobre Allah nos vemos obligados a hacer una declaración doble en el mundo de las formas. Islam está basado sobre Meca/Medina, al igual que la vida está basada en lo interno/externo.

Las formas de la existencia por lo tanto, como las formas del Libro, son o externas o internas; y ambas son opuestas. Y los opuestos, aunque son opuestos en la shari'ah, son lo mismo en la haqiqat. Así pues, todo, desde lo más bajo a lo más alto, está fundado en los opuestos; y todo, desde lo más alto a lo más bajo, alude a una sola realidad: la realidad que se alcanza por medio de estos contrarios y de estos nombres opuestos.

Letras, signos, formas; todos han sido fundados en los opuestos, mazani. Y su secreto es el Tauhid. Existe la Unidad. No existe ni siquiera un único Libro porque éste tiene su opuesto en la Madre del Libro que está en el No Visto. Sólo Allah es el Uno. El Primero sin principio y el último sin fin.

Regresamos por consiguiente desde las formas y a través de los signos hasta las letras que caen en el silencio del que surgieron.

Uno de los grandes sufíes dijo: "Vamos desde la no existencia hasta la no existencia. Mañana probarás la aniquilación." "Todo es aniquilación," dice el Corán, "salvo la Faz de Allah."

Una forma de conocimiento desaparece y otra forma aparece; pero esta forma nunca había estado oculta, nunca había estado restringida. Cuando la verdad aparece, la mentira tiene que desaparecer, dice el Corán. La gnosis pone al descubierto la realidad que ha sido siempre y que siempre será. Allah continúa. Él es el Siempre Continuo.

Nunca llegarás a saber. Tu estación es la ignorancia. Tu condición es la oscuridad. Cuando llega la muerte llega lo cierto. Ella será tu certeza. Una vez que el yo experimentador está muerto, el Real, que era/es siempre presente/ausente, que es el Viviente, es entonces reconocido; pero no por ti, puesto que tú te hallas pulverizado y destruido como locus y como nombrado. Cuando tu forma se desintegra, y tus signos desaparecen, y tus letras se apagan, y tú eres envuelto en el gran Sukun, entonces el Libro de los Libros aparece ante ti; y la Pluma y la Tabla de todas las formas; y tú lees donde Él lee en lo no espacial, del mismo modo que antes leíste de donde él el Mensajero leyó en voz alta en lo espacial, el último gran mensaje de Meca/Medina:

«Lee, en el nombre de tu Señor.
¿Y qué leerás sino tu vida?
¿Y a quién puedes conocer sino a tu Señor?»