INDICACIONES DE LOS SIGNOS

Shayj Dr. Abdalqadir As Sufi

SHAYKH Dr. ABDALQADIR AS-SUFI

KALAM

Kalimat: palabras. Deriva de una raíz que indica habla, importancia, autoridad, ascendencia; y su significado esencial es herir, cortar o dar un tajo.

Aquí podemos ver la asombrosa relación que existe entre el carácter del árabe y la expresión coránica. El Corán no 'fue hecho con el árabe', sino que más bien el árabe fue hecho para el Corán. Está configurado precisamente para contener el Mensaje y es el vehículo perfecto para el Mensaje. Hemos llegado ya, poniendo letra y palabra en interacción dinámica, a una configuración de definiciones significativa. Las letras son la hoja de la espada y, con ella, las palabras cortan. Este 'corte' es la intervención de la discriminación, la incisión causada por ella. Es el acto mismo de separación. Es el instrumento que el centro experimentador del yo utiliza para separar y luego dominar, controlar y ascender por encima del terreno de la existencia. Las palabras separan, el silencio une. En el mismo sentido, Sidi 'Ah al-Yamal señala que muchas palabras pueden ser recogidas en una sola y que una palabra puede ser dividida en muchas otras".

Las palabras en árabe se dividen básicamente en tres funciones y, también, están construidas según un principio de tres letras. Las tres funciones son:

1. Nombre.
2. Verbo.
3. Preposición.

El principio de construcción es muy importante para nuestra comprensión de la naturaleza subyacente y de la capacidad del árabe. El vocabulario básico se forma con palabras construidas sobre raíces 'trilíteras', es decir, raíces de tres letras. Todas las edificaciones gramaticales son construidas a partir de estas raíces, según firmes reglas básicas. Es de señalar que la raíz inicial tiene un significado esencial y que, a partir de él, despliega sus variantes que, en muchos casos, llegan a un significado opuesto al primer significado del núcleo esencial. De modo que hay raíces que contienen en sí mismas su propio opuesto.

Esta raíz de triple construcción, cosmológicamente, tiene importancia ya que el reino del significado domina lo sensorial con estas palabras; y estas palabras están basadas en el triplo, que es el orden de los cielos de la existencia: los tres reinos del mulk, malakut y Yabarut. Hemos indicado que estos tres reinos pueden ser considerados como dos con un espacio intermedio de luz, el Yabarut; pero componen, con todo, tres realidades en las que se basa la existencia. En la unidad letra encontramos una asignación que coloca cada una de las letras, bien en uno de los tres reinos o bien abarcando más de uno de ellos.

Con este sistema, vemos que es posible construir con las letras una cosmología a través del árabe (el árabe y el árabe coránico han de ser considerados sinónimos, puesto que el Corán es su matriz y base) y aprehender con las palabras una explicación directa o un desdoblamiento de cómo el hombre y el cosmos actúan el uno sobre el otro. Con el árabe como vehículo de expresión es imposible caer en la morbosa fantasía de que el hombre es extraño a la creación o separado de ella o que es cualquier otra cosa excepto su corona y culminación; y todo esto, antes de abandonar la zona en la que aparecen las letras y las palabras solas; antes de su ascenso hacia la complejidad de las edificaciones gramaticales.

El Nombre. El nombre identifica el objeto, tanto como cosa o como poseedor de una cualidad. Los nombres son los índices del nombrar. Esto se considera que es el elemento primario del mismo lenguaje, elevado en dignidad por encima de todas las demás capacidades del habla. Sin embargo, la forma de su raíz procede a menudo del verbo (tercera persona del singular), por lo que debemos concluir que los objetos son, en sí mismos, realmente dinámicos; son acciones materializadas, entidades estables de energía. Un lenguaje centrado en el verbo supone una concepción de la vida como en movimiento y cambio, más que en reposo y estancamiento. La capacidad para identificar, para nombrar un objeto, si se separa de esta sabiduría, se convierte en una grave alteración de la realidad gramatical mediante la que se afirman las cosas.

La concepción, implícita en la lengua inglesa, de que alma y cuerpo son opuestos irreconciliables, está basada en el hecho de exaltar el nombre por encima del verbo; una concepción que no es compatible con la lengua árabe, en la que los nombres derivan de raíces verbales. Naturalmente que no todas las palabras se retrotraen a una raíz verbal. Sol y luna son raíces que indican su propia realidad. Lo que encontramos sin embargo en la lengua es que las raíces están todas conectadas a una realidad existencial. Una y otra vez la raíz lleva en sí los elementos vitales de la existencia. La espada, el camello y el desierto proporcionan raíz tras raíz. De modo que cuando llegamos a mente, no encontramos ninguna palabra en árabe para ella. En su lugar, lo más cerca posible que llegamos a ella es con la raíz LUBB, que significa núcleo, el corazón. de una fruta. Esto nos da inmediatamente un concepto claro y sofisticado del centro del ser del hombre,de su conciencia;algo que no es un depósito de información o un banco de memoria, sino más bien una semilla-fuente que ya contiene en sí misma la realidad total del organismo y, cognoscitivamente, del cosmos.

Se podría decir también que los nombres son pasivos, los verbos activos y las preposiciones son los barzaj que dividen los unos de los otros.

El Corán afirma de un modo terminante que Allah enseñó a Adán, el primer hombre, todos los nombres o, si se prefiere, todas las palabras. Esto significa que encontró en el interior de sí mismo la capacidad de descifrar lo que era externo a él. La historia ficticia del evolucionismo, es decir, la de una inteligencia simiesca que comienza con un gruñido y avanza hasta convertirse en una capacidad de cifrar compleja, no es sostenible. Los hechos demuestran claramente que cuanto más primitivo es el lenguaje, más sofisticada y compleja es la red de comunicaciones que contiene. Podemos observar sin duda, desde nuestra condición presente de barbarie, que el lenguaje, más que desarrollarse, decae. El árabe, al ser el más viejo del grupo semítico, es un lenguaje antiguo; podría ser incluso la lengua madre de la especie humana, pero sólo Allah sabe.

Es muy distinto que le enseñen una lengua a uno, a que la descubra por sí mismo. Podría verse un mizal en el crecimiento del niño; en los grandes saltos de su capacidad cognoscitiva en los primeros años que le permiten pasar, a través de verbos imperativos, desde la identificación sujeto/objeto, hasta frases completas. Y después, con el aprendizaje de la lengua en la fase adánica, hasta una captación enormemente acelerada de vocabulario y de construcciones gramaticales. ¡Lo que más hay que entender es el entender mismo! Dada la capacidad genética del organismo, el lenguaje se encuentra ya "allí." Esto quiere decir, no sólo la inteligencia, sino la completa capacidad técnica del organismo con su órgano vocal incluido. Creemos en la inteligencia del delfín, pero estamos obligados también a reconocer que hay una línea divisoria entre la forma de comunicación del hombre y todas las demás. Carece de autenticidad quien decide olvidarse de ello, mientras pasa a formular suposiciones ficticias sobre el origen del lenguaje que encajen en una ideología evolucionista imperial pasada ya de moda, cuya única función actual es la de proporcionar una justificación de fondo a la tiranía de la vida moderna.

Lo que hay que reconocer de una manera unificada es que el hombre es un organismo completo, entero, "suma" en sí mismo de la creación. Su más alta gloria es su capacidad reflexiva, cuyo examen y exploración será, si Allah quiere, el tema de esta obra. Dentro de sí mismo el hombre se encuentra con el cosmos en su totalidad; no metafóricamente sino en realidad; no únicamente en significación sino también sensorialmente. El hombre es el recipiente/contenido. Es contenido por el espacio universal que él contiene a su vez en su propio espacio. El cosmos es su parte externa y él es la parte interna del cosmos. El cosmos es lo sensorial de él y él es el significado del cosmos. El mundo mineral se encuentra dentro del hombre; el mundo animal se encuentra dentro de él; él reúne y unifica la multiplicidad cósmica. Pero sin el lenguaje, el hombre no podría conocer esta realidad. El lenguaje no es, después de todo, una técnica. Es un elemento esencial de todo el organismo, ya que el hombre se descubre a sí mismo como criatura de habla. El hombre-que-anda es el hombre-que-habla. El hombre-que-sabe es el hombre-que-habla. En la lengua del Corán, decimos que el hombre es qur'an y furqan, es decir, tanto el que reúne como el que separa. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que lo opuesto del habla es el silencio. Externamente son distintos, pero internamente son lo mismo. El habla depende, por lo tanto, de su opuesto. Es decir, sin silencio inteligente, no podría haber habla. Si el hombre no pudiera reflexionar, no podría discriminar. Sin embargo, el hombre es reflexionante/discriminante, puesto que ambos opuestos son interdependientes y no pueden existir el uno sin el otro. El hecho de separar el lenguaje del hombre, de concebir a éste como viviendo sin lenguaje, llegando a él o separándose de él, es tan absurdo como imaginarse al hombre sin hígado. El estudio de la lengua como-cosa-en-sí-misma es una especie de psicosis procedente de la misma época histórica que se dedicó al estudio de perros degollados, sin darse cuenta que los experimentos se hacían no en cabezas de perro, sino en perros sin cabeza. Lo que era procedente decir sobre la sustancia cerehral del perro, no se podría atribuir, en verdad, al perro ni a lo perruno
Nos vemos obligados, por lo tanto, a concebir el lenguaje como parte de un nexo ecológico y biológico, fundado sobre la base de un hombre-en-el-cosmos que se expresa a sí mismo y al cosmos; o si se quiere, que expresa la realidad, con vocablos, a través del órgano con el que ha sido dotado precisamente para ello. Tanto la significación como la cognición existen en este proceso desde el principio; y no se imponen a sí mismas o se inmiscuyen en el proceso en un momento dado de "desarrollo." La garganta y la caja vocal son elementos que forman parte del cuerpo de la realidad; y los vocablos no están, en modo alguno, separados de esta realidad biológica que incluye el córtex que, a la vez, almacena y descifra las señales del habla.

En cuanto a la otra concepción de la lengua-como-cosa-en-sí-misma (aparte de que su supervivencia no sería posible sin que ciertos individuos ilusos se metan en la cosa-en-sí-misma a través de sus propias, si bien limitadas, capacidades cerebrales y facultades del habla), tenemos que considerarla como el producto de una sociedad que no tenía concepto ninguno de interioridad o recogimiento (volveremos sobre este asunto), y que trató de dar un sentido a la existencia sólo con lo que había de externo. La crudeza de esta visión del mundo sólo es superada por la crudeza de los prototipos sociales de tiranía a los que ha dado lugar. La esterilidad de estas teorías del lenguaje y de la semiótica es sencillamente el resultado de la intención intelectual que se encuentra detrás de ellas; y que no fue nunca la de descubrir "la fuente" del lenguaje, una tarea infructuosa y romántica, sino más bien descubrir cómo el lenguaje podía ser reducido a un sistema que facilitase un control político completo sobre el desafortunado hacedor-del-habla, es decir, el hombre. No es fortuito que mucho del trabajo hecho sobre "el lenguaje" consistió en el estudio de las lenguas vivas de los pueblos indios americanos supervivientes que habían mantenido tercamente la propia 'lengua' como parte de su íntegra realidad política. Era precisamente lo que había que extirparles, si se quería subvertir su propia manera de vivir y hacer que absorbieran la cultura imperial separatista del grupo dominante. A través de tal estudio y de su método, los llamados estudiosos pudieron separar el lenguaje del ciclo vital en el que funcionaba y de extraérselo quirúrgicamente a sus gentes, de manera que 'perdieron su lengua' y por lo tanto su voz; y se despertaron para encontrar su lengua en los libros de texto de los lingüistas y su proceso vital en los museos antropológicos; y para encontrarse con que, despojados socialmente, su único recurso era cubrirse a sí mismos con las palabras y los hábitos del grupo conquistador dominante.

Del mismo modo que, ahora, las fuerzas de la cultura dominante están tratando desesperadamente de desvalorizar el Corán, por medio de estudios lingüísticos en los que el Corán se reduce a un objeto de estudio, en vez de ser utilizado, como es su propósito, para descifrar, sencillamente, los estados, los acontecimientos y las realidades de la existencia, todos los cuales señalan al Uno.

Del mismo modo que las letras son divididas en una oposición doble básica, así también las palabras. Debe descubrirse en el Corán un vocabulario esencial de opuestos sin el que no es posible captar los significados de la Revelación. Estas palabras tienen una textura rica; cada término recibe su definición completa desde los diferentes puntos de referencia que indica a lo largo del libro. El significado de cada término se enriquece con una capa adicional procedente de cada una de las aleyas en las que aparece. Por ejemplo, si bien el término bid'a -innovación--indica, en cuanto término coránico, la introducción por parte del Creador de algo nuevo, sin embargo, para los estudiosos de una minoría que inventó la 'religión' del Islam, bíd'a vino a significar, en su estricta y reformada religión, innovación humana prohibida. De este modo, vinieron a cometer un acto de shirk -asociación- de ellos mismos, como guardianes del Islam, con Allah, que dio el Islam a la gente. En el Corán la bid'a es definida por Allah, y en el pseudo-Islam sacerdotal es definida por los mullahs.
El vocabulario del Corán es una ciencia en sí mismo. Por el momento basta saber que hay una tensión básica subyacente de opuestos que forma el punto-contrapunto de la textura sobre la que está asentada la gran enseñanza espiritual de la Unidad. Estos son algunos de sus vocablos clave:


dunya / ajira .......................................................este mundo / el otro
nar / jannah........................................................ fuego / jardín
mashriq / magrib................................................. este / oeste
kufr / iman......................................................... rechazo / aceptación
dulm / nur.......................................................... oscuridad / luz
yahl / hilm.......................................................... ignorancia / serenidad
'ard / samauat..................................................... tierra / cielos
kafaru / amanu................................................... los que rechazan / los que aceptan