INDICACIONES DE LOS SIGNOS

Shayj Dr. Abdalqadir As Sufi

SHAYKH Dr. ABDALQADIR AS-SUFI

HURUF

Letras. En árabe, la raíz de la palabra significa: filo de la espada. También significa: límite, borde, a punto de. Las letras son acciones. Las letras hacen cortes en la quietud indiferente. Son los primeros signos indicadores del discernimiento. Son filos, límites, bordes. Delinean. Componen formas. Son, por consiguiente, medios para una puesta en clave profunda de todas la formas, tanto las animadas como las inanimadas. La capacidad de la letra es un vasto depósito procedente de una fuente básicamente limitada. La coordinación entre estos elementos limitados y el proceso de creación es la base de las cosmologías islámicas. Más adelante descubriremos que todo el proceso de creación en sí mismo no es sino significados en clave; y que el desciframiento de significados no es una suma a la creación, sino sencillamente una articulación, una expresión, de las realidades de la creación. Es de una extrema ignorancia imaginarse que el hombre 'descubre' algo o que pone al desnudo secretos o que solventa misterios. No existen más que la ignorancia y el conocimiento. Los conocimientos reciben expresión. La garganta, junto con la caja bucal: boca, lengua, paladar y dientes, es el órgano del habla. El universo es la separación del hombre. Él es recogimiento, asociacion. De manera que cuando él 'declara' las realidades de la creación, simplemente da voz, por medio de una serie de configuraciones de significados (que es lo que llamamos habla), a las realidades distintas. El hombre ha sido hecho para esto; la voz que habla únicamente dice esto; y toda ella es alabanza del Creador de este cosmos, uno y unificado. Las letras del habla no son más que las letras creativas de diferenciación en elementos básicos y organismos.

Para las letras son necesarios: la intención previa de declarar la letra y un órgano físico del habla; es decir, una glotis, una lengua, etc., sin defectos. Lo primero supone, por parte del hablante, la capacidad intelectual de diferenciación; lo segundo supone, en el hablante, la capacidad para llevar a cabo la diferenciación. En tercer lugar, es necesario el aliento. Las dos capacidades primeras necesitan el aliento vital para hablar. Los vivos hablan. Los muertos guardan silencio.

El habla es acción. El mulk es el reino del habla. El mulk es el reino de la acción. El malakut es el reino de las visiones. El malakut es, por lo tanto, el reino de los conocimientos. El hombre, él mismo es un barzaj. El hombre es el barzaj del mulk, en su totalidad, frente a los significados del malakut. La sensibilidad corporal del hombre mira hacia el mundo, y los significados que el hombre obtiene miran hacia el malakut. Las palabras son embajadores que cruzan de un reino al otro.

Las letras constituyen una cartografía completa del órgano vocal, del órgano del habla. Las letras del alfabeto, por consiguiente, están colocadas a lo largo de los puntos de impacto, donde la glotis se contrae, la lengua toca, los labios se mueven y es aspirado el aliento. La semiótica kafir es incapaz de admitir 'la aptitud' con la que el órgano vocal se ciñe a la letra que hace posible el habla. Si se mira bien, sin embargo, no hay nada que sea 'accidental' en el habla. Según el Corán, el habla es precisamente lo que distingue al hombre del resto de las criaturas. Podríamos decir que todas las criaturas 'expresan', pero en el caso del hombre, la clave de lo que él mismo significa se encuentra en esta articulación humana. Sin la configuración biológica del órgano vocal, el habla no hubiera sido posible. La consideración de que el habla es, bien una improvisación, bien una invención, no tiene ningún sentido. No son dos, sino uno.