El Retorno del Dinar de Oro

' Umar Ibrahim Vadillo

Dirham de Plata. Contemporaneo.

El libre medio de intercambio. Un medio de intercambio elegido por todos. El dinero libremente elegido es instrumento de libertad; el dinero impuesto es instrumento de esclavitud.

La historia del dinero está inseparablemente ligada a la historia de la libertad. El dinero, en manos de los malos gobiernos, siempre ha sido la primera víctima de abuso. El abuso del dinero ha derrocado gobiernos y ha hundido imperios y civilizaciones en el pasado; como han dicho los historiadores, ha sido el abuso del dinero lo que debilitó al poder romano. El monopolio, la imposición, las restricciones, el envilecimiento, la mutilación y el privilegio han corrompido al más precioso e importante de todos los artículos: el dinero.
Vivimos en tiempos de la así llamada crisis monetaria. El reciente colapso de la libra, seguida por otros signos monetarios europeos, no sólo ha mostrado la fragilidad del sistema sino el papel controlador de los especuladores. La situación fue muy reveladora. El gobierno británico fue impotente en la defensa de su propia moneda. Los pocos miles de millones de libras gastados por los gobiernos fueron inútiles contra los 500.000 millones de libras que los mercados financieros negocian cada día. El gobierno perdió frente a los especuladores. Un diario de Londres escribió a propósito de la ocasión: "El gobierno ya no es soberano", reconociendo así que el dinero no está en manos del gobierno y admitiendo el enorme poder empuñado por un sistema o método financiero indefinido. Esto ha sido interpretado también por muchos como el fin de un ciclo político, esto es, el fin del estado nación.
La cuestión del dinero es básicamente una cuestión de libertad. Cuando la gente era libre para elegir, universalmente eligió el oro y la plata como medio de intercambio. Ahora estamos legalmente forzados a aceptar el sistema del dinero artificial, cuyo valor es determinado por un complejo mecanismo de relaciones entre instituciones políticas y económicas. En esta relación, el ciudadano tiene poco que decir, es simplemente un receptor confiado y pasivo.
Los gobiernos tienen el poder para declarar al papel de curso obligatorio, pero no tienen poder para hacer a ese dinero confiable. A medida que los gobiernos insisten más y más en que sólo el papel sirva como moneda, menos y menos confianza es depositada en él. La gente puede ser engañada por un tiempo con el dinero artificial, pero es inevitable que la confianza en el dinero -algo absolutamente imprescindible para que sirva como medio de intercambio- se pierda.
Proponemos el regreso al oro. El oro ofrece la estabilidad y el orden. El oro es el fin del dinero político. El oro es el fin de la manipulación de la moneda de todos por los partidos políticos y los grupos de presión. No hay modo de que el papel moneda sea "mejorado" como dinero. El dinero político siempre fracasa porque la gente libre finalmente lo rechaza. Por períodos cortos, países aislados pueden decir a sus ciudadanos que usen papel, pero sólo al precio de la libertad económica y personal. Hemos alcanzado el fin de ese período. Queremos libertad para elegir nuestro medio de intercambio. Queremos libertad de hacer todos nuestros pagos en oro o plata, libertad de acuñar, comprar, vender, dar y pedir en préstamo, importar o exportar toda cantidad de oro y usarla en cualquier operación comercial.

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