En El Nombre de Allah, El Compasivo, El Misericordioso


El Restablecimiento del Verdadero Fiqh Islámico

 ( Una introducción al trabajo del Shayj Abdalqadir as-Sufi )

Por Hayy Abdalhaq Bewley

  

“Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!”

(Coran, 36:20)

 El gran historiador Ibn Khaldun hace notar en su Muqaddimah que las sociedades y las civilizaciones reviven y son renovadas por el influjo de nuevas gentes más allá de sus fronteras.  Desde los primeros siglos del Islam este fenómeno ha sido ilustrado en la Umma por numerosos hombres de conocimiento que han venido desde fuera del corazón del Islam y han dado nuevo vigor a una moribunda situación en su centro.  Hombres de Balkh y Bukhara, de Córdoba y Granada, del África subsahariana y de Penang, de India y Zanzíbar, corrientes vigorizantes de enseñanza islámica pura han fluido hacia el interior desde áreas distantes de la Umma y fertilizaron y regeneraron el seco paisaje intelectual y espiritual en su corazón, llamando nuevamente a los musulmanes a la realidad vital y fecunda del inestimable y precioso regalo dejado a ellos por el Mensajero de Allah, que la bendición y la paz de Allah sean con él, y por sus Compañeros y las dos generaciones que les siguieron.

 Shayj Abdalqadir as-Sufi al-Murabit es uno de estos hombres que ha aparecido en nuestro tiempo.

Es una observación común que actualmente no hay ningún lugar en el mundo en donde el Occidente, o deberíamos decir lo Euro-Americano, no haya dominado o donde habiendo inspirado un ethos técnico, no reine con supremacía.  Algunos países pueden retener ciertos vestigios culturales de tiempos pasados, que en la mayor parte de lugares son abandonados o asumen el estatus de lo folclórico, pero en todo aquello que de verdad interesa, en todo lo que choca activamente con la vida diaria de las personas, no hay ninguna nación en el mundo donde el modelo occidental no tenga las riendas.  En todas las instancias, todos los aspectos de la maquinaria del gobierno, el sistema financiero, el sistema legal, el sistema educacional, la policía, la milicia, el transporte, todas estas cosas se dictan de manera uniforme desde fuera por el ethos técnico dominante.  Todo ello es virtualmente idéntico en cada estado-nación y cualesquiera variaciones menores simplemente ayudan a confirmar la regla.

Básicamente, ha habido dos reacciones islámicas a este proceso implacable de violación y absorción que ha venido ocurriendo a un paso cada vez más acelerado durante los últimos cien años o más y que ahora está prácticamente completado.  La primera fue la del rechazo total, lo que era absolutamente correcto en tanto se reconocía la naturaleza destructiva de la amenaza colocada al Islam por el proceso de occidentalización, pero que se mostró inútil en la medida que fue totalmente incapaz de prevenir la marea de occidentalización que lo estaba inundando.  La segunda y ampliamente predominante reacción ha sido la de adoptar este proceso con los brazos abiertos.  Algunas veces esto se ha hecho muy cínicamente en nombre del progreso y el adelanto sin que importe el Din en absoluto, y otras veces, desde una posición mas crítica, en la idea errónea de que todo ese asunto es un fenómeno neutral que de alguna manera puede “islamizarse”.  Esta última posición ha sido tomada por casi todos los movimientos que se dedicaban retóricamente al restablecimiento del Islam, desde los Ikhwan al-Muslimin pasando por el Jama`at Islami al Hizb ut-Tahrir y continúa siendo el adoptado por la amplia mayoría de intelectuales musulmanes hasta la fecha.

Tendría uno que haber pensado que la clara falta de éxito que tuvieron estos grupos, a pesar del inmenso número de adherentes que tuvieron en muchas ocasiones, y la promesa  de Allah de que la victoria es para aquellos que siguen rectamente su Din, debería haberles demostrado indiscutiblemente, a ellos y a los demás, que algo había fundamentalmente erróneo en el enfoque que habían adoptado.  Pero siguen demostrando la misma ingenuidad y falta de entendimiento profundo del proceso de occidentalización, al igual que casi todos los demás pensadores musulmanes en el mundo actual.  Su comprensión del proceso tecnológico, al parecer, se limita a verlo como un medio de producción de una serie de artefactos aparentemente neutrales – carros, medicinas, televisores, computadoras, etc. – que parecen ser sumamente beneficiosos y con los que los musulmanes deberían desposarse sin más ni más, y cuya naturaleza halal o haram depende tan sólo del uso que se les dé.  Lo que de manera casi universal han fallado en percibir es que todas estas cosas son solamente la espuma superficial de una corriente de agua que se remonta hacia atrás por varios siglos.  Tomarlos para uno, conjuntamente con la infraestructura económica y educativa que les son esenciales, necesariamente trae consigo el adoptar el particular punto de vista que les permitió surgir, una visión que es inequívocamente antitética con respecto al Islam.

No se ha ganado ningún espacio en la batalla de re-establecer el Islam porque aquellos que supuestamente estaban luchando por ello no han comprendido la naturaleza del enemigo al que enfrentan, al extremo que para todos sus intentos y propósitos se aliaron ellos mismos tanto interna como externamente con la verdadera fuerza a la que se supone que deberían estar oponiéndose.

Ha sido el destino del Shayj Abdalqadir as-Sufi haber sido sacado, por Allah, del mismísimo centro del territorio enemigo y haber sido formado en las fuentes mas puras de la enseñanza tradicional islámica, después de haber sido dotado por Él con una comprensión profunda y muy precisa de cada estrategia y arma del variado arsenal del enemigo.  Esto le permitió, por Allah, usar el profundo conocimiento que había recibido para dejar meridianamente claro lo que verdaderamente se necesita para el re-establecimiento del Islam en su totalidad, y cómo pueden ser combatidos y finalmente vencidos los enemigos de Allah y de Su Mensajero.

El dominio que ha adquirido a través de su supremacía económica y técnica le ha permitido a la presente estructura de poder mundial asumir un manto de superioridad que aun el más superficial examen mostraría que es enteramente injustificado.  Con todo, la arrogante y presuntuosa seguridad propia con la que se adopta esta postura ha amedrentado a buena parte del resto del mundo, incluyendo, es triste decirlo, a la inmensa mayoría de los musulmanes, al hacerles creer que eso es verdad.  Esto ha llevado a una aceptación casi universal de la falsa doctrina de los derechos humanos y a ver a la democracia constitucional como a la única forma legítima de gobierno, un punto de vista que ha colocado a los musulmanes en una peligrosa e insostenible situación, toda vez que la doctrina de los derechos humanos contraviene directamente las palabras de Allah en su última Revelación, y toda vez que no existe precedente alguno para nada que sea parecido a la democracia constitucional ni en el Corán o la Sunna, ni tampoco en toda la historia de la Umma islámica como no sea hasta el mismo momento de su desmembración final a partir de los primeros momentos del último siglo.

Debido a ello, un aspecto de la enseñanza del Shayj Abdalqadir siempre se ha dedicado a decodificar estas cosas y desenmascarar los engaños, las falsas premisas y los motivos de trasfondo que subyacen a todo ello.  Esto es un aspecto de importancia capital para los musulmanes tanto a nivel de gobiernos como a nivel individual, toda vez que la adopción de estas falsas doctrinas por un gobierno islámico coloca inmediatamente a los musulmanes sujetos al mismo, bajo el control de la autoridad de la estructura de poder kafir, y la adopción de ello por los individuos de hecho equivale al kufr en sí mismo, ya que hacer ello necesariamente trae consigo ir contra algunas ayats del Qur`an.

El Shayj dedica un capítulo entero de su reciente libro The Technique of the Coup de Banque a discutir la naturaleza real de la moderna democracia parlamentaria y demuestra claramente que el proceso democrático, con su sistema partidario, lejos de originarse en su tan alardeada fuente de la antigua ciudad estado de Atenas, es de hecho un producto de la Revolución Francesa y, lejos de ser un gobierno del pueblo, es en realidad una máquina cuya función es instalar un grupo de representantes impotentes dominados por un cuerpo ejecutivo cuyo limitado rol de oficina asegura sea en sí mismo mandado por un cuerpo permanente de burócratas que a su turno enmascaran el hecho de que el verdadero poder político hoy en el mundo descansa en las manos de una oligarquía no elegida y muy ignorada por las personas a las que controlan.  El Shayj describe el proceso democrático como un “acontecimiento montado” tras el cual “está aquel campo en el que los imperativos categóricos del mundo de hoy se dictan, y ello en un medio que no tiene lugar alguno para representantes electos o empleados asalariados de la democracia política”.

El propósito del Shayj al describir estas cosas es desengañar a los musulmanes acerca de la naturaleza del mundo en el que viven, permitiéndoles ver detrás de la retórica con la cual son constantemente bombardeados la dura realidad del ataque constante al Islam que es el verdadero objetivo.  El hecho de que haya surgido del corazón del territorio enemigo permite al Shayj abandonar la modalidad defensiva adoptada por muchos estudiosos musulmanes y, sin palabras melindrosas, hacerle la batalla directamente al enemigo.  En un penetrante pasaje, representativo de muchos otros, calificando a la cultura occidental como judaísmo secularista, escribe que la misma está caracterizado por: 

“... su desastre ecológico, su ruina social, su destrucción de la masculinidad y la femineidad, sus normas de asesinato urbano, violación y anarquía, su exaltación del adulterio, su horrible crueldad con los niños, su tan esparcida usura, su esclavizamiento y empobrecimiento de millones, su guerra genocida contra el Islam, su gobierno por una diminuta oligarquía bancaria y corporativa, su esclavizante mito de la democracia, y su ímpetu horroroso hacia su propia destrucción”.

Éste es el desastroso escenario al cual muchos musulmanes parecen determinados a zambullirse y un interés muy sentido del Shayj es preservar al más grande número posible de esta suerte.

Al lado de esta incisiva crítica del mundo moderno hay otro leitmotiv que ha estado siempre entretejido en el trabajo del Shayj Abdalqadir desde un principio, y es señalar una corriente de pensamiento unitario puro moviéndose a través del corazón de la cultura europea, iniciándose desde los orígenes de la civilización europea con los celtas precristianos y los antiguos griegos y continuando su corriente desde allí hasta el momento presente.  Esto le ha llevado a escribir diversos trabajos que constituyen tanto un redescubrimiento como una re-evaluación de las tradiciones filosóficas, literarias y musicales europeas, y que demuestran conclusivamente que, en sus zonas extremas, la ciencia, la filosofía, la música y la literatura en el Occidente ha alcanzado, cada una en lo suyo, los portales del Islam.

Aun cuando estos temas son temas constantemente recurrentes en su obra y tienen su importancia dentro de ella, está muy claro que el empuje principal de las enseñanza del Shayj Abdalqadir se dirige, y siempre se ha dirigido, a crear las condiciones dentro de las cuales el Islam real – la práctica espiritual, política y social en completo funcionamiento del Din de Allah mostrada a nosotros por el Mensajero de Allah y sus Compañeros en Madina al-Munawwara y legada a nosotros por ellos – pueda ser re-establecido en su totalidad; y es muy importante recordar, en este contexto, que ninguna de sus enseñanzas han sido abstractas o teoréticas sino que todas han tenido un carácter directamente pedagógico y se han dado dentro de un contexto vivo de las comunidades islámicas continuamente en desarrollo y expansión que él fundó y que continúa guiando.

Para este fin, el Shayj siempre ha sido meticuloso en asegurarse de que el `aqida, las bases de creencia, de sus seguidores sean absolutamente sólidas y que su tawhid, su afirmación de la Unidad de Allah, haya sido correcta interna y externamente.  Este asunto se ha vuelto particularmente importante ahora ya que no hay duda de que el sistema de educación kafir, que podría llamarse mejor proceso de indoctrinación, ha tenido un efecto corrosivo extremo en la capacidad de las personas para reconocer en verdad la Unidad de Allah, y esto es válido tanto para musulmanes como también para no musulmanes.

El Qur`an mismo deja en claro abundantemente, una y otra vez, que realmente nada en la existencia tiene poder alguno excepto por Allah; no hay un agente activo en la existencia sino solamente Allah.  Esto significa que lo que sea que ocurra, ocurre sólo por Allah.  La visión científica del mundo con la que todos hemos sido indoctrinados, está basada necesariamente en el dicho de Bacon de que Dios sólo trabaja en el universo a través de las causas secundarias y, por tanto, contradice esta verdad a priori.  Es esta comprensión científica de la naturaleza la que ahora se ha entrometido en cada uno de los aspectos de la vida y en cada rincón de la tierra, y nuestra educación sólo sirve para reforzarla y articularla.  Todos nosotros hemos estado inmersos en ella desde nuestra niñez y ninguno de nosotros, musulmán o no, ha escapado a su influencia.

Entonces no hay duda de que una comprensión verdadera del tawhid ha sido debilitada y corrompida por la visión del mundo dominante.  Como casi todo el resto del mundo, el musulmán moderno de hecho ha divorciado a Allah de involucrarse directamente en los procesos naturales, viéndolos sólo en términos de causalidad secundaria y está, por tanto, excluido en todas sus intenciones y propósitos de afirmar verdaderamente la Unidad de Allah.  Él también ve la existencia a través de un telescopio galileano y ve un universo mecanista y newtoniano con la mente permeada por el dualismo cartesiano.  Como el mismo Shayj Abdalqadir dijo una vez: “Es comparativamente fácil entender que Allah es quien ha creado el ave; no es tan difícil entender que Allah es quien ha creado el nido del ave; sin embargo, ¡es mucho más difícil comprender que es Allah quien ha creado el jet Jumbo!”.

Algo que facilitó la propia capacidad del Shayj Abdalqadir de tener una verdadera comprensión unitaria de la existencia fue el hecho de que aun antes de entrar al Islam formó parte de una élite intelectual que estaba consiente de los descubrimientos hechos en el mismo borde de la mecánica quántica y de las implicaciones que ello tenía respecto de la visión newtoniana mecanicista del universo.  Él ya se había liberado de la camisa de fuerza del cientismo del siglo diecinueve.  Dice en su libro Indicaciones de los Signos:

"Ahora se admite abiertamente, incluso por los hombres de ciencia mismos, que el modelo científico que `describe` la realidad es una ficción ... No debe olvidarse nunca que entre el discurso científico y el adoctrinamiento popular exista una cínica separación.  Es decir que, mientras los científicos, chez eux, admiten alegremente la ficción base de sus estudios, las masas-educadas de estudiantes y de la plebe se retuercen bajo la autoridad de la ciencia con sus crudas simplificaciones."

Y el Shayj incluso usó un aspecto de la nueva y excitante visión científica anti-newtoniana en su libro El Camino de Muhammad, cuando citó extensamente al físico atómico Fritjof Capra para mostrar cómo la visión newtoniana del mundo, de la materia sólida, ha colapsado y ha sido reemplazada por un entendimiento mucho más cercano a cómo son las cosas en verdad.  En un pasaje, Capra dice:

"La mecánica quántica revela así una unidad básica del Universo.  Muestra que no podemos descomponer el mundo en muy pequeñas unidades existentes independientemente.  A medida que penetramos en la materia, la naturaleza no nos muestra solitarios bloques de construcción elementales sino que más bien aparece como una complicada web, o relaciones entre varias partes del todo, y estas relaciones siempre incluyen al observador de una manera fundamental."

En su enseñanza principal sobre el tema, sin embargo, Shayj Abdalqadir ha seguido a sus predecesores, los Shayjs de la Tariqa Shadhili/Darqawi, al sostener la posición del Imam al-‘Ashari en ‘aqida y tawhid, asegurándose que sus comunidades permanezcan firmemente en el campo de la gente de la Sunna wa'l-Jama'a y que estén protegidas de las desviaciones racionalistas y literalistas que han plagado a los musulmanes desde los primeros tiempos y desafortunadamente aún siguen haciéndolo en estos tiempos.  De cualquier forma, y así como sus precedesores, él no se ha contentado con una comprensión puramente intelectual de estas cosas y en sus enseñanzas siempre ha insistido que no puede permitirse que ellas queden como una mera fórmula de la lengua, sino que deben ser profundamente absorbidas y encarnadas en el ser, de manera que nuestro conocimiento de la Unidad de Allah se refleje en la manera en que vivimos nuestra vida diaria..  Siempre ha enseñado que la fórmula la hawla wala quwwata illa billah –no hay poder ni fuerza sino en Allah- significa exactamente lo que expresa, e implica que no debería haber dependencia alguna de nada ni nadie excepto Allah, ni temor por nada ni nadie excepto Allah.

Éste no es un conocimiento informacional y no puede encontrarse en los libros y, propiamente hablando, no puede ser transmitido por palabras; es cosa de auto-transformación y purificación del corazón.  Es la tercera parte del Din de Allah, Ihsan, descrito por el Mensajero de Allah, que la bendición y la paz de Allah sean con él, como “adorar a Allah como si le vieras, ya que aun cuando no puedes verle, Él ciertamente te ve”.  Es el sufismo de los sufis.  Es lo que permitió a los Compañeros, que Allah esté complacido con todos ellos, conquistar la mitad del mundo en veinte años.  Esto es lo que es absolutamente esencial para cualquier verdadero y duradero re-establecimiento del Islam.

Uno de los auxilios principales para la adquisición de este conocimiento es dhikrullah [recuerdo de Allah], y siguiendo la orden de Allah, las personas que lo han enseñado han instruido siempre a sus seguidores a recordar constantemente a Allah y les han ayudado a hacerlo componiendo awrad y alentándolos a reunirse regularmente para practicarlos.  Siguiendo este modelo, Shayj Abdalqadir ha establecido zawiyyas y ribats por todo el mundo, desde Copenhagen a Cape Town y desde Kuala Lumpur a California, donde sus seguidores se reúnen regularmente a recitar el Qur'an y el wird de la Tariqa Darqawi que él encabeza, en cumplimiento de las palabras de Allah Ta'ala en Surat an-Nur: “En casas que Allah ha permitido que se levanten y se recuerde en ellas Su nombre y en las que Le glorifican mañana y tarde, hombres a los que ni el negocio ni el comercio les distraen del recuerdo de Allah, de establecer el salat y de entregar el zakat”.  El Shayj también tiene largos encuentros periódicos en varias partes a lo largo del mundo a los que asisten muchos de sus seguidores de todo el mundo que junto con los musulmanes de esa localidad vienen a glorificar a Allah y cantar alabanzas a Su Mensajero, que la bendición y la paz de Allah sean con él.

Es importante hacer notar al respecto que Shayj Abdalqadir siempre ha sostenido firmemente la posición de la tawhid biduni'r-rasul, que no podría haber conocimiento de la Unidad de Allah a no ser que Su Mensajero, que la bendición y la paz de Allah sean con él, lo hubiera brindado y enseñado y demostrado para nosotros, la posición de que la primera shahada se completa necesariamente con la segunda.  Por esta razón el inculcamiento del amor por el Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, a sus seguidores siempre ha formado parte integral e indispensable del programa de enseñanzas del Shayj.  La gran qasida del Imam Busairi en honor del Profeta, al-Burda, se recita siempre en sus largos encuentros y ahora se enseña y canta en todas sus comunidades.  Y la única traducción al inglés de uno de los más grandes libros acerca del Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, en toda la historia de la Umma, ash-Shifa' del Qadi ‘Iyad, fue encargada y supervisada por él.  Es un trabajo consumado que trata de cada aspecto de la naturaleza del Profeta de una manera comprensiva.  Inspira respeto y amor por él y le protege de todos aquellos que aun, o quizá especialmente, en nuestro tiempo tratan de disminuirle y reducir su estatus.

Con el curso de los años muchos de los discursos del Shayj Abdalqadir en los encuentros de dhikr han sido grabados y un buen número de ellos se han trascrito y están en folletos o manuscritos preciados.  De esta manera, muchas de las enseñanzas sufis del Shayj se han preservado para la posteridad.  Todos sus libros contienen también elementos de su profundo y directo conocimiento de Allah tabaraka wa ta'ala pero dos de ellos sobresalen como exposiciones preeminentes de la ciencia del tasawwuf.  Uno es su temprano trabajo El Camino de Muhammad, ya mencionado, que es uno de los principales trabajos contemporáneos sobre sufismo y es de lo más notable ya que, a la vez que se mantiene totalmente en la línea de la egregia enseñanza que ha habido a lo largo del tiempo sobre el tema, coloca firmemente, sin perjuicio de ello, al camino sufi en los límites de la tradición intelectual europea.  Al hacer esto, ha hecho el Islam accesible a muchos que de otra manera no le habrían prestado atención y ha restaurado, para muchos musulmanes que habían dejado el Din, un sentido de respeto y hallazgo en relación al Islam, que de otra manera no habrían sentido.

Su otro trabajo es Los Cien Pasos, en el cual el Shayj traza todos los estados y estaciones en el camino a Allah.  Al hacer esto, cita extensamente a maestros del pasado como el Imam Junayd y Muhyi'd-din ibn al-‘Arabi y a sus propios Shayjs y a la vez acierta en definir la terminología tradicional de una manera asombrosamente auténtica y original que es a la vez contemporánea e intemporal.  Así, da al lector moderno un sabor genuino de las ilimitadas posibilidades abiertas a quienes buscan sinceramente el secreto de su propia existencia.  Los Cien Pasos ciertamente se coloca al lado de los otros grandes textos clásicos de sufismo de todos los tiempos.

A la par que puede afirmarse que su insistencia en un ‘aqida sólida, y la enseñanza sufi pura que ha reforzado ello, han proporcionado los fundamentos inconmovibles que apuntalan todo el trabajo del Shayj Abdalqadir, no hay duda de que su piedra angular es el redescubrimiento y la revitalización del madhhab ‘Amal Ahla'l-Madina – la Escuela de la Práctica de la Gente de Medina.

La situación histórica en la que estamos no tiene precedentes desde la época del Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, en cuanto no hay hoy ningún lugar sobre la faz de la tierra en donde la Revelación final de Allah a la humanidad esté completamente establecida, donde la Shari'a del Islam esté siendo adecuadamente implementada.  Ya son casi 100 años desde que el mundo ha sido privado de un gobierno islámico completamente en funcionamiento y esto a pesar de varios movimientos cuya sola intención ha sido, notoriamente, el re-establecimiento del Din de Allah y a pesar de sus numerosos intentos en este sentido.  Ésta era la situación en la que se encontró Shayj Abdalqadir cuando se halló responsable de la guía de un número cada vez más creciente de hombres y mujeres que habían entrado al Islam a través de sus actividades de da'wa.  Sabía que el Islam se suponía que debía ser un modelo social completo rigiendo cada aspecto de la vida pero no había ejemplo alguno en actividad de ello en ningún lugar.  Fue por ende de su incumbencia, como sin duda lo es de cada musulmán, el hacer todo lo que pudiera, el esforzarse al máximo, para remediar esta situación y ver el Din de Allah re-establecido en su totalidad.

Un problema con el que se enfrentó fue que habían muchas versiones de Islam, todas reivindicándose auténticas, los cuatro madhhabs y una multitud de movimientos y grupos.  Todos ellos, a todo nivel, estaban en disputa unos con otros, pero acerca de una cosa estaban casi todos de acuerdo: que el Islam consistía en el kitab wa sunna, el Libro y la Sunna.  La tarea, entonces, consistía en saber qué eran realmente el Libro y la Sunna.  Cuando examinó los varios movimientos en oferta, inmediatamente surgió la cuestión de porqué se había mostrado imposible para tantos miles de bien intencionados musulmanes, muchos de los cuales habían sido hombres de considerable aprendizaje islámico, re-implementar algo que había funcionado tan triunfantemente en buena parte del mundo por varios siglos.

La reflexión le llevó al Shayj a dos claras respuestas a esta pregunta.  De la primera ya hemos tratado, y es que sus lideres habían malcomprendido la naturaleza del mundo moderno, y al hacer ello, habían preferido una máquina cultural y sistemas de control por sobre las transacciones humanas naturales, lo que es contrario al kitab y la sunna de una manera claramente demostrable.  La segunda fue que esos movimientos habían tenido como su objetivo un estado islámico utópico; de hecho eran el producto de un proceso mental condicionado por el idealismo occidental y tal objetivo permanecería inevitablemente como un sueño inalcanzable.  Ciertamente no era esto lo que el  Shayj estaba buscando.  Como dice en su libro Educación Islámica de Raíz:

Islam no es idealismo, no es un sueño no alcanzado frustrado por la avaricia y el poder de la codicia de generaciones de hombres corruptos.  El Islam del Mensajero de Allah, que la bendición y la paz de Allah sean con él, se alcanzó, se dio, ocurrió, duró, resistió y finalmente fue eliminado.

Entonces, habiendo descartado ello como un camino que lleva hacia delante, el Shayj giró su atención hacia los madhhabs existentes, a fin de ver si ellos tenían la solución.  La posición usual respecto a los madhhabs es que son prácticamente idénticos y todo el asunto es realmente una cuestión geográfica, de manera que si vives en Malasia o Indonesia eres automáticamente Shafi'i, si vives en India o Turquía eres Hanafi, y si vives en el Norte o el África del Este, eres Maliki, y no importa de cuál seas ya que básicamente son lo mismo.  De todas maneras, cuando investigó el asunto, Shayj Abdalqadir redescubrió algo que probó ser crucial en esta búsqueda del genuino Libro y la Sunna.  Lo que descubrió fue que los madhhabs no eran de ninguna manera idénticos y de hecho representaban métodos muy divergentes de decidir lo que constituía el Libro y la Sunna.

El madhhab del Imam Abu Hanifa, que Allah tenga misericordia de él, fue formulado en Iraq, un lugar muy diferente al de Madina al-Munawwara, donde el Din había sido establecido, y el número de Compañeros que se habían establecido allí había sido muy poco para permitir que emergiera una figura completa de la Sunna.  Por esta razón, la metodología Hanafi involucraba un proceso lógico de examinar el Libro y todo el conocimiento disponible de la Sunna y encontrar, entonces, un ejemplo allí que sea análogo al caso particular en consideración de manera que el Din de Allah pueda ser aplicado correctamente en la nueva situación.  Esto trae consigo el uso de la razón en el examen del Libro y la Sunna a fin de extrapolar los juicios necesarios para la implementación del Islam en un nuevo ambiente.  Representa así, en esencia, dentro del marco estricto de rigurosos preceptos inductivos y legales, la adaptación del poderoso y viviente Din a una nueva situación, a fin de permitirle echar raíces y florecer en un suelo fresco.  Esto hizo de ello una herramienta legal ideal para el gobierno centralizado de poblaciones ampliamente diferentes, que es la razón por la que lo encontramos en Turquía como legado de la Khilafa Uthmaniyya, y en el sub-continente, donde se ha heredado del imperio Mogol.

El caso del Imam Shafi'i, que Allah tenga misericordia de él, fue muy diferente de éste.  Él pasó mucho de su vida viajando en busca del conocimiento, estudiando bajo el Imam Malik en Madina y luego bajo los más importantes discípulos del Imam Abu Hanifa en Baghdad.  Después de ello, fue al Yemén y finalmente radicó en Egipto.  Durante sus viajes no pudo sino notar que había una considerable divergencia en la práctica del Islam en los varios lugares que visitó y esto le llevó a formular un método de estandarización y sistematización del Din para ponerlo en su lugar y evitar que sea perdido.

Para ello ideó un conjunto de principios a ser aplicados al examen lingüístico de las fuentes escritas del Din.  Bajo este método el Libro, por cierto, permaneció sin variaciones, aunque se le sujetó a una rigurosa forma de análisis lingüístico, pero la Sunna pasó a depender enteramente de, y hacerse sinónimo de, los hadiths proféticos que habían sido recogidos por escrito.  Entonces, con el Imam Shafi'i la práctica del Islam dejó de ser un asunto de transmisión oral e imitación de comportamientos y, más bien, se basó en textos escritos de donde eran derivadas las acciones del Din.  El sistema del Imam Shafi'i fue brillantemente pensado, y los musulmanes tenemos una deuda de gratitud con él porque no hay duda que el rigor de esta metodología ha preservado muchas de las fuentes del Islam de una manera notable a través de todos estos siglos.

De todas maneras, el deseo del Shayj Abdalqadir era el de tener acceso directo al Libro y la Sunna en su forma primera tal como fue implementada inicialmente por el Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, y sus Compañeros, que Allah esté complacido con todos ellos, y ambos métodos presentaban el asunto a un paso de distancia, de manera que claramente no eran lo que él estaba buscando.  Fue con el Imam Malik, que Allah tenga misericordia de él, que el Shayj encontró lo que había estado buscando.

Shayj Abdalqadir entró al Islam en Marruecos por lo que su primer encuentro con el fiqh del Islam fue automáticamente bajo el madhab maliki, aunque él puso ello aparte junto con toda otra cosa en su búsqueda de la fuente pura del Din.  Su redescubrimiento del Imam Malik no fue, entonces, como el fundador de un madhhab al que después de él se le puso nombre, sino como el Imam de Dar al-Hijra, Madina al- Munawwara, y el recopilador y transmisor del ‘Amal Ahli'l-Madina, la práctica de la gente de Madina.  El Imam Malik percibió como tarea suya capturar para la posteridad la tradición viva del Islam en acción, el Libro y la Sunna en su forma prístina original, que había sido transmitida a él de forma inalterada a través de las dos generaciones que habían pasado desde la muerte del Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él.

Hubo dos razones importantísimas para adoptar esta posición.  La primera es que esto representaba claramente la exposición más cercana posible al Islam tal y como fue vivido por el Profeta y sus Compañeros.  Constituía, sin lugar a dudas, la transmisión ininterrumpida del Libro y la Sunna en el mismo lugar donde el Din había sido establecido, preservado y conservado sin modificación alguna por las dos generaciones que habían vivido entre los días de la Primera Comunidad y el tiempo del Imam Malik.  Por ende lo que ello nos brinda es la energía pura, vital, de los primeros días del Islam, del tiempo del Profeta mismo, que la bendición y la paz de Allah sean con él, y el tiempo inmediatamente siguiente de los Khulafa Rashidun, que Allah esté complacido con todos ellos, cuando el Din estaba en su más potente fase de expansión y establecimiento.  Por esa razón a veces se le conoce como el madhhab de ‘Umar, que Allah esté complacido con él.

Es, de hecho, la transmisión del mismísimo patrón de comportamiento que hizo que el Islam ocurriera por primera vez, y qué mejor modelo podría haber para este tiempo en el que nuevamente es necesario empezar desde el suelo.  La prueba histórica de su potencia se puede observar en el ejemplo de los Murabitun del siglo once.  La Práctica de la Gente de Madina les fue transmitida a ellos por Abdallah ibn Yasin, el maestro que se les envió desde Kairouan, donde el registro vivo del ‘Amal Ahli'l-Madina había llegado desde el tiempo del mismo Imam Malik, y con esto y nada más, prorrumpieron desde su tierra en el África Occidental y revitalizaron el Islam a través del Maghrib y al-Andalus, asegurando a los musulmanes en España, que para ese tiempo habían llegado a estar casi bajo la dominación cristiana, doscientos años más de gobierno islámico.

La segunda razón es su indiscutible autenticidad, que ha sido repetidamente verificada a través de los siglos, no sólo por el afamado erudito Hanbali, Ibn Taymiyya, cuyo libro La Firmeza de las Premisas Básicas del Madhhab de la Gente de Madina, pone en claro que la más completa figura de la Sunna, tanto en términos de su espíritu como de su práctica concreta, fue la transmitida por el Imam Malik y registrada en sus rasgos generales en su libro al-Muwatta'.  Esto se debió al amplio conocimiento del Imam Malik, su localización geográfica en la Ciudad del Profeta, el gran número de hombres de conocimiento que habían permanecido allí, preservando el Din en su integridad desde el tiempo del Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, y el hecho de que, como es universalmente reconocido, no hubo ninguna innovación en el Din en Madina durante las tres primeras generaciones del Islam.  También merece la pena mencionarse, en un contexto contemporáneo, el libro del Dr. Yasin Dutton, Los Orígenes de la Ley Islámica, una pieza de estudio académico escrupuloso inspirada por el Shayj Abdalqadir.  En su libro, el Dr. Dutton muestra concluyentemente que el Muwatta de Malik contiene sin duda un registro directo de la práctica auténtica de la primera Comunidad y, al hacer esto, de paso, da un golpe de muerte a los orientalistas que habían mantenido que hubo un espacio de tiempo entre la primera Comunidad y el desarrollo de la Shari'a.

A causa de ello Shayj Abdalqadir sintió, como de hecho lo había sentido ya el gran erudito hindú Shah Waliullah de Delhi dos siglos antes, que aquí había una posición que era el puro Libro y la Sunna sin controversia de ningún tipo, en la que los musulmanes podrían estar de acuerdo.  Como dice al final de Educación Islámica de Raíz:

"Nuestro deber es ponernos juntos en ese punto donde no hay ya argumento ni desviación.  El Lugar es Madina.  Sólo allí podemos todos encontrarnos en el ‘Umari Islam primigenio ... ya que fue una evidencia y una prueba del Mensajero de Allah que todos los hombres podían vivir juntos en justicia y en paz y con confianza unos en otros, por la obediencia a Allah, glorificado sea.  Es la escuela de Madina, salafi, y pura, que unirá a los musulmanes y revitalizará el Din y restablecerá la realidad de la segunda shahada, junto con la primera."

El Shayj Abdalqadir ya había sido responsable de la primera traducción completa al inglés del gran libro de Malik, al-Muwatta, pero ahora lo veía con nuevos ojos como el programa detallado para el re-establecimiento del Din de Allah de la misma manera, en verdad, en que ya había sido establecido en su primer lugar.  Junto con el Libro de Allah y el Shifa' del Qadi ‘Iyad, que provee la dimensión interna necesaria de amor por el Mensajero, es todo lo que es necesario para una nueva implementación completa del gobierno islámico.

Esto ha sido, necesariamente, una grueso y simplificado resumen de las enseñanzas del Shayj al respecto que pueden encontrarse con mucho más detalle en su texto seminal Educación Islámica de Raíz.  La profundidad de la investigación que dio a luz este extraordinario trabajo y la claridad con la que su tesis es expuesta serían por sí suficientes para otorgar al Shayj Abdalqadir un lugar permanente en los anales de los estudios Islámicos.

Esta posición redefinida del Shayj halló inmediata expresión en la adopción, por todas sus comunidades, de cada aspecto de la Práctica de la Gente de Madina que les fuera posible implementar, así como en la adopción de una estructura política abierta a fin de introducir en cada comunidad el elemento de gobierno bajo un emir que el Shayj Abdalqadir vio como absolutamente crucial para la re-implementación activa del fiqh islámico.  También organizó una serie de cuatro conferencias internacionales que atrajeron a muchos de los más importantes ‘ulama' de algunos de los lugares en donde el madhhab de Madina aún es estudiado y practicado, tales como Tunisia, Mauritania, Morocco y Abu Dhabi, y al hacer ello renovó el interés por el ‘Amal Ahli'l-Madina y de hecho despertó a un gigante dormido.  El invaluable material presentado en esas conferencias, que aun falta ser del todo explotado, es suficiente para permitir a cada faceta del Din de Allah ser plenamente re-instaurada en el presente contexto.

Fue, sin embargo, su relectura de aquellas secciones del Muwatta' que trataban la vida económica y comercial de los primeros musulmanes, y que comprenden buena parte del libro, la que habría de tener el impacto más grande en el Islam contemporáneo.  Lo que quedó inmediatamente claro fue que las leyes que gobernaban las transacciones económicas de la primera comunidad eran totalmente incompatibles con el presente sistema mundial económico; no hay punto de encuentro.  No se trata de que Madina haya estado en una situación primitiva de manera que la Shari'a referente a estos temas sea anticuada e incapaz de tratar con las condiciones actuales.  Eso sería equivalente a decir que las leyes de Allah han sido abrogadas y que nunca podrán funcionar.  No, ellas son relevantes y aplicables para todo tipo y dimensión de transacciones económicas permitidas y encontrarán en ellas todos los elementos necesarios para una muy sofisticada economía.

Lo que ha ocurrido es que el capitalismo bancario que controla toda la vida económica en el mundo de hoy está enteramente basado en la usura y, por consiguiente, está prohibido para los musulmanes en los más fuertes términos tanto en el Libro como en la Sunna.  Y sin embargo, aun en esta área extremadamente importante de la vida que nos afecta a cada uno de nosotros cada día de nuestras vidas, los musulmanes parecen haberle dado la espalda totalmente a su Din.  En ningún lugar había una crítica real del sistema bancario ni ningún movimiento musulmán dedicado a ello.  Los ‘ulama' estatales de los países islámicos habían capitulado completamente y no decían al respecto nada en absoluto, y el movimiento modernista islámico había venido con algo llamado economía islámica y banca islámica que al final no son sino la puerta trasera al mismo sistema mundial.  Como el Shayj mismo dice al discutir la banca islámica en su libro El Signo de la Espada:

"El hecho ineludible es que la banca por su naturaleza es un sistema global.  Si tapas esto con algo pequeño, una así llamada inversión ‘limpia' de nombre banca sin intereses, lo cierto es que esto debe de todas maneras entrar en comunicación con todo lo que hay en el sistema mayor, hasta que se vuelve inmediata y automáticamente enredado en el proceso de usura."

Esta comprensión del Shayj Abdalqadir llevó a reabrir el debate respecto a la riba que había estado básicamente muerto por un siglo, desde que la infame fatwa de Abduh le permitió a los musulmanes ganar intereses en sus cuentas de ahorros en la oficina de correos egipcio-británica.  A ello siguió una profunda investigación, e inspirada por el Shayj, su comunidad en Norwich organizó una conferencia titulada Usura: La Causa Fundamental de las Injusticias de Nuestro Tiempo, en la cual se trató su prohibición histórica, su reintroducción en el siglo dieciséis, el crecimiento de la banca y sus destructivos efectos sociales y medioambientales.  Estos trabajos fueron publicados y generaron una crecida de interés activo tanto entre musulmanes como entre no-musulmanes.  Fue cada vez más y más claro que el verdadero poder político en el mundo no estaba en ningún lugar en manos de los políticos nacionales, sino en las manos de las instituciones financieras supranacionales y aquellos que las manipulaban.  Esto, por supuesto, tiene una importancia vital, e implicaciones inmediatas, en la guerra para el re-establecimiento del Islam y para aquellos que están librándola.  En otro pasaje de El Signo de la Espada, el Shayj dice:

 

"Es vital que los muhajideen musulmanes no yerren respecto al enemigo y piensen que ésta es una guerra contra una nación o un líder ... Es una Jihad contra el usurero ente bancario. ... (el cual) no es solamente un personal sino un método, un Din, con sus Templos, los bancos; con sus lugares sagrados, los Mercados de Valores del mundo; y sus falsas escrituras, los bancos de datos de símbolos, estos millones y billones mágicos que mantienen al mundo pobre a fin de rescatarlos por el bien de una pequeña élite de poderosos brokers kafirun ... Es contra estas cosas contra las que la guerra debe librarse."

A medida que fue profundizándose más la investigación fue cada vez más claro que el asunto crucial para los musulmanes de este tiempo era su sujeción al usurero sistema financiero global.  En su libro, El Retorno del Califato, el Shayj Abdalqadir documenta con perturbadora precisión histórica cómo la caída del califato Uthmani y el subsecuente desmembramiento de la umma islámica no se produjo por causa de medios militares, sino por el uso de técnicas financieras usureras en las manos de algunos banqueros que primero pasaron por un sifón su fabulosa riqueza, luego lo endeudaron y finalmente lo llevaron a la bancarrota.

Uno de los factores claves que contribuyeron a la caída del califato fue la introducción y la aceptación del papel moneda que, desde el siglo diecisiete en adelante, se había estado desarrollando y estaba siendo continuamente usado por el sistema bancario usurero como un instrumento de control y una manera de adquirir poder.  Una búsqueda al interior del fiqh islámico respecto al dinero convenció al Shayj Abdalqadir de que el papel moneda en sí mismo era claramente haram y esta convicción fue respaldada por el descubrimiento de fatawa de diversos de diversos ‘ulama de autoridad, tanto del pasado como del presente, declarando inequívocamente la misma cosa.  Esta comprensión tiene implicaciones extremadamente serias para el Islam y muestra que a través del control del sistema financiero los usureros han sido capaces de golpear al mismísimo corazón del Din de Allah.  Lo que esto quiere decir es que, para todos los efectos y propósitos, el tercer pilar del Islam, zakat, ha sido demolido.

Un examen imparcial del fiqh clásico de las cuatro madhhabs respecto al zakat muestra que dos cosas le son absolutamente indispensables.  La primera es que debe ser recogida y repartida por el gobernante.  Deben ser designados recolectores del zakat y deben tasar el monto del zakat debido por los musulmanes dentro de su área de autoridad, y recogerlo de ellos, aun por la fuerza si es necesario.  Lo segundo es que el zakat sobre la riqueza monetaria y los bienes comerciables debe ser pagado en oro y plata.  La occidentalización de las estructuras de gobierno a través del mundo musulmán ha llevado a un completo abandono del primer requisito.  No hay un sólo país en el mundo en donde el zakat sea recogido y distribuido de acuerdo a las explícitas estipulaciones de la shari'a.  Y el usurero sistema financiero global ha cancelado el segundo requisito al reemplazar la acuñación de oro y plata por piezas de papel esencialmente sin valor que ahora son todo el dinero que la gente conoce.

Poniendo todas estas observaciones juntas, una cosa fue patentemente obvia: no había posibilidad alguna de re-establecimiento del Islam sin que los musulmanes se desembaracen del actual sistema económico mundial.  A fin de llevar esto a cabo, sería necesario restablecer un zakat correctamente implementado, junto con el salat, a su lugar fundamental en el centro del Din, reintroducir la acuñación del oro y la plata como monedas de uso de los musulmanes, y reactivar entre los musulmanes el fiqh que regula las transacciones económicas.  Ésta, claramente, no era una empresa pequeña, pero, con todo, ya se ha hecho un progreso considerable en el camino hacia ello.  Shayj Abdalqadir ha tenido a su lado, ayudándolo en esta tarea, al Rais Umar Ibrahim Vadillo, que ha estudiado cada aspecto de estas materias en gran profundidad, usando las fuentes originales y mucho material adicional, tanto antiguo como nuevo.

Con respecto al restablecimiento del zakat el Shayj Abdalqadir ha puesto en todas sus comunidades la estructura política necesaria que permita recolectarlo y distribuirlo correctamente y ha puesto en funcionamiento un programa de enseñanza para educar a cuantos musulmanes sea posible respecto al fiqh del zakat y las implicaciones sociales y políticas que trae consigo su re-implementación adecuada.

Han sido acuñados dinares de oro y dirhams de plata en diversos países de acuerdo a las especificaciones exactas de los dinares y dirhams de la primera comunidad y han sido usados exitosamente en más de 20 países.  La re-introducción de esta moneda bi-metálica ha suscitado mucho interés entre muchos musulmanes, incluyendo varios en posiciones influyentes.  El anterior primer ministro de Turquía, Nejmettin Erbakan, estaba tan entusiasmado al respecto que sostuvo uno de los nuevos dinares de oro en la Mezquita Azul en Estambul y declaró: “¡Ésta es la moneda de los musulmanes!”.  Puede que no sea enteramente una coincidencia el que muy poco después de este incidente él fuera sacado de su cargo.  Otro excitante desarrollo en este campo asestado al hacer las monedas de oro de fácil uso en el mundo de hoy ha sido el e-dinar, respecto al cual hay un trabajo que se presenta en esta conferencia.

El Rais Umar Ibrahim Vadillo, también, ha caminado un largo trecho en la reactivación del fiqh sobre las transacciones comerciales.  Ha publicado mucho material al respecto, tanto en forma de libros como en Internet, colocando este tema en su contexto contemporáneo y mostrando su importancia vital para el mundo moderno.  Y su trabajo no se ha confinado sólo al campo teórico.  Se han establecido muchos mercados islámicos en los cuales se ha usado el dinar y el dirham como medio de cambio, y se ha aplicado el fiqh de las transacciones comerciales, de manera que muchas formas islámicas de contratos, que no habían visto la luz del día por más de un siglo, han sido nuevamente efectivamente empleadas.

 De esta forma, el impacto de la enseñanza del Shayj Abdalqadir as-Sufi está teniendo un efecto cada vez mayor entre los musulmanes a través de toda la umma, y espero que haya quedado en claro de  lo que se ha venido diciendo que sin duda él ha tenido éxito tanto en iniciar el restablecimiento del verdadero fiqh islámico como en supervisar el principio de su re-implementación.  Ésta ha sido inevitablemente una muy incompleta exposición de las enseñanzas del Shayj y ha hecho todo menos justicia a ellas, aun en aquellos aspectos de las mismas que se han tratado, y hay muchos otros aspectos que no han sido mencionados en absoluto.  Se espera, de todos modo, que lo que se ha presentado sea suficiente para despertar el interés de aquellos que no han sido expuestos antes a su trabajo y hacerles recordar a aquellos que sí, la extraordinaria anchura y profundidad de su conocimiento, de su activa y constante preocupación por todos los musulmanes, y de su incansable determinación de ver la justicia y la compasión del Islam vivo del Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean con él, y de sus Compañeros, que Allah esté complacido con todos ellos, re-establecidas en toda su gloria una vez más en la tierra.